Las empresas de todo el mundo están empezando a sentir inseguridad sobre el futuro de sus cadenas de suministro. Con las grandes economías, como Estados Unidos y Reino Unido, revisando sus cláusulas comerciales, los acuerdos herméticos alcanzados hace años están siendo amenazados.

Para prosperar en este nuevo clima económico, las empresas tendrán que analizar de manera efectiva el ecosistema económico y aprovechar las oportunidades que éste ofrezca y, así, lograr el éxito de sus negocios

Durante los últimos 50 años, el comercio ha sufrido una transformación sin precedentes fruto de la globalización que, lejos de traer el caos, nos ha brindado un mundo de posibilidades. El consumidor medio puede acceder a una gran variedad de productos, a precios reducidos y con un nivel de comodidad que hubiera sido inimaginable para las generaciones anteriores. Sólo en 2017, Estados Unidos importó bienes por valor de 2.300 millones de dólares, con prácticamente todos los países de su lista de socios de mercado.

La reinvención del mercado global

Un consumidor cualquiera puede comprar, cualquier día, un producto manufacturado en China, a través de un Marketplace online radicado en Estados Unidos, con partes producidas en Taiwán, que contengan metales de las minas de Rusia refinados en una fábrica de la India. Ni siquiera las empresas de tamaño más modesto se apoyan ya en un único proveedor. Por el contrario, hacen negocio con un gran número de pequeños proveedores que les permiten maximizar sus ahorros y trabajar con mayor flexibilidad. Esto es lo que llamamos el efecto Walmart, un fenómeno por el que se han reducido significativamente los precios pero ha aumentado la complejidad de los procesos.

Por ejemplo, una empresa productora de pantalones vaqueros elegiría importar el algodón del mercado del mercado en el que más barato se oferte esta materia, para ser cosida en el país con menor coste de la mano de obra. Para el consumidor, esto significa comprar al menor coste; y para los negocios, obtener un mayor margen. La compraventa de productos intermedios, es decir, aquellos que se usan para la fabricación de bienes para el consumidor final, supone más de la mitad del comercio mundial. Las empresas han logrado navegar por la red de enlaces trasladando las cargas más complejas a la tecnología, lo que permite la generación de eficiencias impensables en el pasado.

Sobreviviendo a la disrupción

Aún así, las recompensas y beneficios provenientes de la globalización no están exentas de riesgo. Por ejemplo, un huracán en Vietnam o un corte de electricidad en China podría fácilmente costarle millones de dólares a una empresa ubicada en Estados Unidos, retrasando sus operaciones durante semanas. En 2017, un ciberataque a los puertos europeos causó retrasos prolongados en el transporte de cargas marítimas en todo el mundo, lo que afectó también a empresas situadas fuera del continente europeo.

De la misma forma que estos acontecimientos impredecibles, la inestabilidad política puede complicar la ya compleja red de riesgo con la que conviven las empresas. Las empresas necesitarán ser más ágiles y reaccionar rápidamente ante una mayor variedad de factores desconocidos si quieren sobrevivir y prosperar. Si el actual panorama de inestabilidad política se manifiesta en forma de aranceles más altos, controles fronterizos más estrictos o mayores regulaciones de salud y seguridad, las empresas que planifiquen de manera efectiva estarán en mejores condiciones de abordar cualquier disrupción. Este "enfoque correcto" podría ser tanto en términos de correcta planificación de cadenas de suministro como de garantizar que tengan la mejor tecnología para sobrellevar estas situaciones.

¿Amenaza u oportunidad?

Los beneficios de contar con una cadena de suministro ágil y eficiente van más allá de los ahorros de eficiencia o la rápida intervención en los momentos clave. Con el aumento del "consumo responsable", las empresas que puedan proporcionar información sobre sus propias cadenas de suministro se verán beneficiadas. En la actualidad, un tercio de los consumidores eligen comprar a organizaciones que aseguran estar haciendo un bien social o ambiental. Las empresas que pueden autentificar de manera fiable de dónde provienen sus productos prosperarán en un entorno en el que, al consumidor, cada vez más, le preocupa el consumo de productos de origen ético.

En lugar de ser pesimista acerca de cómo los cambios potenciales que se avecinan en el horizonte afectarán a los negocios, hay que recordar que la disrupción suele venir acompañada de oportunidades. Las empresas que se posicionan y se preparan efectivamente para estos cambios obtendrán una ventaja competitiva. Los cambios en los aranceles y los acuerdos comerciales pueden aumentar los resultados de las compañías, pero estas ventajas dependen de que las empresas tengan la infraestructura necesaria para aprovecharlas al máximo, tanto en términos de tecnología como de capital humano.

El cambio nunca es fácil, independientemente de los beneficios que conlleve. Cuando se trata de funcionalidades del negocio, como la cadena de suministro, que juegan un papel fundamental en la eficiencia y la rentabilidad de una empresa, lo que está en juego es aún más importante. Pero al centrarse en las posibles oportunidades, las empresas se posicionan para el éxito.

Podemos especular sobre cómo será el nuevo panorama económico, pero la verdad es que nadie puede estar realmente seguro de lo que va a pasar hasta que ocurra. De lo que sí podemos estar seguros es de que el futuro favorecerá a las empresas ágiles y dinámicas, que estén preparadas para todo lo que el mundo pueda ofrecerles.

Para prosperar en este nuevo clima económico, las empresas tendrán que analizar de manera efectiva el ecosistema económico y aprovechar las oportunidades que éste ofrezca y, así, lograr el éxito de sus negocios.