La ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, ha inaugurado el Congreso Save Food 2016, una iniciativa impulsada por la FAO para luchar contra el desperdicio alimentario en el mundo, que cuenta con el apoyo del Club de Exportadores, la Asociación Española para la Codificación Comercial (AECOC) y el Grupo IFA. La ministra ha asegurado que la lucha contra el desperdicio alimentario es responsabilidad de todos los sectores. "Todos tenemos una responsabilidad en el gran proyecto de reducir las pérdidas y el desperdicio alimentario, todos podemos y debemos contribuir a luchar contra el desperdicio alimentario".

García Tejerina ha señalado también que un tercio de la producción mundial se desaprovecha cada año, un total de 1.300 millones de toneladas de alimentos. Para la ministra, se trata de un problema no sólo ético y nutricional, sino también medioambiental, ya que se utilizan recursos naturales escasos (agua o tierra) y aumentan los residuos biodegradables, que no favorecen la lucha contra el cambio climático.

"Más alimento, menos desperdicio"

En este contexto, la ministra ha indicado que España es el sexto país europeo que más comida desperdicia (en torno a 7,7 millones de toneladas, según estimaciones de la Comisión Europea). Ante esta situación, España ha sido uno de los países que ha respondido con más rapidez y eficacia. Así, en 2013 el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente adoptó la Estrategia "Más alimento, menos desperdicio", con la que se trata de conocer dónde, cuánto, cómo y por qué se producen pérdidas de alimentos, con el objetivo de poner en marcha acciones de sensibilización y buenas prácticas.

En relación con el desperdicio que se produce en los hogares, García Tejerina se ha referido a la puesta en marcha en 2014 de una iniciativa pionera en Europa, el "Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en hogares", que establece los productos y las cantidades desechadas en este ámbito. Una vez conocido dónde se producen las pérdidas, se ha diseñado un catálogo de iniciativas en todos los eslabones de la cadena alimentaria.

García Tejerina ha puesto el acento en el ámbito educativo, con la edición de una guía para los centros que recoge actuaciones para desarrollar en el aula, en el comedor y también en relación a la implicación de los padres

Para divulgar los objetivos de esta estrategia, se han organizado semanas temáticas dirigidas al consumidor y a los medios de comunicación, se ha potenciado el contacto con responsables de la distribución y se ha lanzado una newsletter mensual. Además, la Ministra ha anunciado que próximamente se pondrá en marcha una página web específica sobre este tema. En definitiva, "muchas actuaciones que ya están empezando a dar resultados", ha apuntado. De hecho, y según el Panel del desperdicio, éste ha disminuido un 2,3% en el periodo octubre 2015-marzo 2016 respecto al mismo periodo del año anterior.

La reina Letizia se interesa por el etiquetado en los alimentos

La ministra García Tejerina también ha acompañado a la reina doña Letizia durante su asistencia a la Mesa Redonda bajo el título "¿Estamos informando correctamente al consumidor?" que ha tenido lugar durante este encuentro; y en la que han participado el director general de Industria Alimentaria del MAGRAMA, Fernando Burgaz, la directora de Prevención de la Agencia de Residuos de Catalunya (ARC), Pilar Chiva, el presidente del Banco de Alimentos de Madrid, Francisco García González, la representante de Consum, Núria Riba, y la responsable de consumo en Hispacoop, Carmen Redondo.

Durante el turno de preguntas, doña Letizia ha intervenido para recordar que el consumidor medio se detiene por lo general muy poco tiempo a leer el etiquetado de los alimentos, señalando la dificultad de entender por completo la composición nutricional de cada producto, tal como se redactan los textos

Durante el turno de preguntas, doña Letizia ha intervenido para recordar que el consumidor medio se detiene por lo general muy poco tiempo a leer el etiquetado de los alimentos, señalando la dificultad de entender, tal como se redactan los textos, por completo la composición nutricional de cada producto. La reina, que es embajadora especial para la Nutrición de la FAO, ha pedido la opinión de los ponentes sobre la necesidad de promover campañas educativas más intensas para que los consumidores comprendan totalmente el significado de lo que se indica en las etiquetas de los alimentos.

Pilar Chiva ha mostrado su acuerdo en la poca claridad en la información para el consumidores que aparece en el etiquetado, algo que tendría que mejorarse, si bien ha explicado que la mayoría de los alimentos que se despilfarran no llevan etiqueta, como el pan, las frutas o las verduras. También Carmen Redondo ha destacado las dificultades para entender la información en el etiquetado: desde el tamaño de la letra o el lugar que ocupan en el envase. Mientras,ria Riba ha incidido en la importancia de la formación del consumidor para que vea la alimentación saludable como una necesidad, porque solo los afectados por determinadas intolerancias se interesan por conocer la composición de los productos alimentarios que consumen. Y, Fernando Burgaz, se ha mostrado convencido en la necesidad de dedicar mayor esfuerzo a la educación del consumidor desde la escuela.