Ante la necesidad por parte de los productores de lograr una diferenciación y un valor añadido a los certificados de calidad existentes, Bayer ha elaborado el Módulo Add-on de la certificación Food Chain Partnership (FCP) como una certificación adicional a la de la norma GLOBALG.A.P. IFA, que se basa en las prácticas agrícolas sostenibles, abarcando desde el manejo integrado de plagas hasta la gestión de residuos para aumentar la calidad y el rendimiento.

Primor Fruit (productor de frutales de hueso) y Grufesa (productor de fresa) han conseguido las dos primeras certificaciones a nivel mundial del módulo Add-on FCP que se puso en marcha en enero de 2016. "Esta nueva certificación, adjudicada por un organismo externo, provee una mayor transparencia, trazabilidad y confianza, ayudando a estos productores a diferenciarse y a ser preferidos por los compradores de las cadenas de distribución", ha explicado Francisco Miró, responsable de Agricultura Sostenible de Bayer.

Grufesa está situada en la provincia de Huelva (donde se concentra el 90% de la producción española de fresa) y agrupa a 40 productores con más de 500 hectáreas de cultivo de fresa que representa un 7% del total de la producción española. Su participación pionera en Food Chain Partnership de Bayer y otros proyectos que le han permitido optimizar el riego, reduciendo un 20% el consumo de agua en la última campaña y un 30% en la anterior.

"La progresiva implementación del proyecto hasta su completa integración ha supuesto un cambio de mentalidad a la hora de entender la producción llegando a convertirse en parte de la filosofía de la empresa. Además, la certificación con Food Chain Partnership otorga un valor diferencial a nuestro producto, que nos permite abrirnos hacia nuevos mercados y que el consumidor final disponga de una fruta más segura y saludable" asegura el gerente de Grufesa, Carlos Cumbreras.

Por su parte, Primor Fruit es una empresa productora de frutales de hueso (melocotón, nectarina, ciruela y paraguayo) situada en la provincia de Sevilla, con una superficie de cultivo de 500 hectáreas y una tradición que se remonta a 1974.
La investigación sobre nuevas variedades más adaptadas a las demandas de los consumidores, la adopción de nuevas tecnologías y el respeto al medioambiente a través de un uso racional del agua y de los fertilizantes han sido los objetivos de la colaboración con Bayer desde 2010, según indica su director técnico, Christophe Bouchet

España se sitúa con estas certificaciones complementarias a la cabeza de un sistema de producción que cuenta con 230 proyectos en todo el mundo, de los cuales 125 se desarrollan principalmente en el arco mediterráneo desde Cataluña hasta Andalucía, incluyendo también Extremadura, Navarra, Aragón y La Rioja.