Europastry cerró el 2019 con unas ventas de 851 millones de euros, un 16,6% más que el año anterior, debido a su apuesta por la innovación y su estrategia en los mercados internacionales, que suponen ya el 40% de las ventas del Grupo, lo que se traduce en unos 339 millones de euros.

“Nuestro objetivo no es ser la empresa más grande del sector sino la que más rápidamente se adapta a las necesidades de sus clientes. Somos panaderos y en cada una de las regiones donde estamos presentes nos adaptamos a las necesidades y gustos locales. Entre otros, en el 2019, hemos incrementado con éxito nuestra gama de panes rústicos ‘Saint Honoré’, nuestra gama de bollería premium de mantequilla ‘Sophie’, y nuestra gama de Brioche ‘Euroclassic’”, según explica Jordi Gallés, presidente ejecutivo de Europastry.

En 2019 Europastry invirtió 118 millones de euros en actividades de I+D+i, que le han permitido el lanzamiento de 400 nuevas referencias y la ampliación de gamas

En 2019 Europastry invirtió 118 millones de euros en actividades de I+D+i en Sarral, en Tarragona, New Brunswick, en New Jersey, y Paterna, en Valencia, principalmente. El incremento de ventas obtenido tras estas inversiones ha supuesto el aumento de 635 puestos de trabajo de forma directa. Así, a día de hoy, Europastry emplea a 5.174 personas.

Además, es importante destacar que las inversiones en I+D+i han permitido el lanzamiento de 400 nuevas referencias y la ampliación de gamas de bollería premium de mantequilla, la gama de panes Bio Saint Honoré, el desarrollo de la gama de Dots con nuevos productos, la ampliación de la gama de pan más crujiente Cristallino, y los productos Brioche “Euroclassic”, que se han consolidado en EEUU.

Es necesario destacar también, y respecto al compromiso con la alimentación saludable, que Europastry continúa con su apuesta por productos 100% naturales y el uso de materias primas de origen local y sostenible.

Mientras que, por lo que respecta al medioambiente, el año pasado se comprometió a utilizar 100% energía verde en sus plantas productivas y la mejora realizada en las plantas y en las operaciones logísticas, con una flota sostenible, compuesta por ejemplo de camiones propulsados a gas natural, se ha reflejado en una reducción del 6% en la huella de carbono a nivel global.