Con unas ventas en 2013 de 712 millones de euros, un 11% más que en el ejercicio anterior, el Grupo Calvo se ha consolidado como la mayor compañía española del sector. Desde que en 2007 Manuel Calvo accediera al puesto de consejero delegado, el grupo ha doblado su facturación. Un dato importante, pero no más que el grado de profesionalización que durante esos años ha alcanzado el grupo. Una evolución que ha llevado a establecer sus valores: innovación, calidad, personas y compromiso. Sobre todo estos dos últimos, "los que más nos definen", señala Manuel Calvo en la entrevista concedida a ARAL.

El Grupo Calvo es actualmente una de las cinco primeras conserveras a nivel mundial, con fábricas de envase de latas en tres continentes y redes comerciales propias en cinco áreas del mundo. Pese a esa privilegiada situación, o precisamente por ello, el actual consejero delegado de la compañía Manuel -Mané para sus cercanos- Calvo García-Benavides (Madrid, 1968), es consciente de que "no se puede sobrevivir solo" y, cuando piensa en el futuro a medio plazo de su empresa, aboga por la unión, por la sinergias, por la colaboración y por el dominio de ciertas áreas para conseguir formar parte de un gran grupo de alimentación a nivel mundial. "Eso sí, siempre desde el concepto de calidad total, de la innovación y de la diferenciación", puntualiza. 

La empresa es un buen ejemplo de como el emprendimiento y la innovación pueden hacer un negocio importante a partir de un producto básico y sencillo. Calvo está de acuerdo en que su "secreto" podría estar en ir un poco a contracorriente del guión escrito; y recuerda -en la entrevista que se puede leer completa en el 1615 de la revista ARAL en papel- como su abuelo solía decir: "mira yo el principal fabricante de atún en España y estamos a 12 kilómetros del mar, mientras el resto de compañías gallegas están en los puertos". Carballo es un pueblo agrario, sin mar, pero el fundador, además, empezó comercializando con alubias, que cambiaba por otras cosas y esas por otras.

Por eso Calvo indica: "La fábrica no estaba en el sitio donde debía estar, mi abuelo quería enlatar carne, no le dejaron, y tuvo que enlatar pescado. Y desde entonces siempre ha sido una búsqueda total de la innovación. Incluso el concepto de la máquina de empaque de atún lo inventó mi abuelo. Ahora esas máquinas son mucho más avanzadas, pero el concepto de cómo se hace el empaque lo inventó él con una cuerda de guitarra y la carcasa de un obús de la guerra civil". 

Calvo recibe el premio de Dirigente del Año de la Industria Alimentaria 2014 indicando que "es un orgullo tremendo" y que le gusta "mucho el enfoque" de esta distinción pero quiere indicar que "esta es una empresa familiar y espero que lo siga siendo durante mucho tiempo. Y una de las bases de la empresa familiar, en mi opinión, y es a lo que me dedico, es intentar no crear excesivas aristas en relación con tu familia. Los temas publicitarios, los temas de salir públicamente, los personalismos, son malos. Nosotros y yo, en lo personal, soy de un perfil bajísimo. Intento no salir porque a mí lo que me interesa es que salga la compañía". "Lo importante es la trayectoria del grupo, no Manuel Calvo. A Manuel Calvo le dan un premio básicamente por ser el actual consejero delegado de la compañía. Pero la que vale, la que ha creado valor y da trabajo es la compañía entera", reflexiona. 

Manuel Calvo asegura, igualmente, que España es el país más complicado de todos en los que se desarrolla el negocio. "El volumen de marca blanca que existe es absurdo. Está desbocado, destruye valor y nos está haciendo caer en la deflación. En un producto como el nuestro, la marca blanca tiene en los países donde operamos un 20% en Italia, un 2-3% en Brasil y un 5-6% en Centroamérica, mientras que en España supone un 80%. Es un mercado donde sufrimos, como sufren muchas marcas de fabricante. Y eso teniendo en cuenta que, como solemos decir, de cada diez que deciden no comprar marcar blanca, siete nos compran a nosotros, ya casi ocho. El mercado se está polarizando, porque Calvo ya no tiene excesivos enemigos de marca. Quitando las marcas de los grandes de la distribución, la que queda es la nuestra", señala.

"Los últimos datos reflejan que la marca blanca está perdiendo terreno de forma más clara. Creo que la gente se ha cansado del "plan soviético" y que estamos en un claro periodo de recuperación del margen y de nuestra venta tradicional -indica-. Aun sufriendo, todos los años hemos conseguido facturar más. Y, de hecho, algunas veces estoy más orgulloso de un crecimiento del 2% en España que de un 20% en Brasil, por el mérito que ello supone", asegura Calvo, para concluir que: "Nos resistimos a fabricar MDD porque pensamos que nos puede quitar credibilidad".

Manuel Calvo es consejero delegado de Grupo Calvo desde noviembre de 2006. Comenzó su carrera en el mundo de la publicidad con la venta de espacios publicitarios en estadios de fútbol. En 1995 se incorpora al departamento de flota de Calvo siendo responsable de compra de los buques "Montesol", "Montelaura" y "Montecruz" y de la coordinación de los suministros a los buques atuneros.

En 1997 es nombrado director de Flota del Grupo Calvo, cargo en el que permanece hasta 2002 cuando asume el puesto de director de Operaciones para América, primero en El Salvador (hasta 2005) donde negocia la puesta en funcionamiento de la planta conservera del grupo en La Unión, y posteriormente en Brasil, donde participa en las negociaciones para la adquisición de Gomes da Costa. Ha sido también secretario de la Cámara Oficial Española de Comercio e Industria de El Salvador, presidente de OPAGAG (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores) y de la WTPO (World Tuna Purse Seine Organization). 

El próximo 22 de mayo en Madrid la revista ARAL hará entrega a Manuel Calvo el premio de Dirigente del Año de la Industria Alimentaria 2014 concedido por el Jurado de la XXI edición de los Premios Dirigentes del Año de la Industria y la Distribución.