De las más de 900.000 toneladas de fruta de hueso que España exporta al año, entre melocotones, nectarinas, albaricoques, ciruelas y cerezas, un importante porcentaje se pierde durante el almacenaje y transporte por el proceso de deterioro natural del producto. Nuevas técnicas de I D persiguen minimizar esta merma e incrementar, en consecuencia, tanto el potencial exportador de la fruta de hueso como su presencia en condiciones óptimas en el punto de venta, tal como se ha puesto de manifiesto hace unos días en Lleida, la provincia con la mayor producción de esta variedad frutal en España.

Actualmente, en torno al 85% de la fruta de hueso española tiene como destinatarios países de la Unión Europa. Tradicionalmente, la mayor parte del proceso de protección de la fruta de hueso se realiza antes de su recolección. Una vez efectuada ésta, el riesgo de enfermedades latentes sigue existiendo. La más habitual es la monilia, cuyo efecto principal es la podredumbre. Se trata, en concreto, de una infección de las flores que produce heridas en las frutas y permite que los hongos penetren en ellas; quedan así con aspecto "momificado", de donde deriva el nombre de la enfermedad.

Para retrasar hasta 28 días el daño en la fruta de hueso, la compañía Syngenta ha presentado una nueva técnica, denominada Scholar, que funciona como un fungicida sistémico de amplio espectro. De origen natural, con un modo de acción único, Scholar previene las principales enfermedades en post cosecha con una eficacia muy alta (90%-100% en condiciones óptimas) y alta estabilidad, siendo poco susceptible de generar resistencias en hongos.

Prevención post cosecha

Con Scholar viene a completarse el proceso tradicional de conservación de la fruta de hueso, añadiendo la protección post cosecha, a las tres ya existentes: protección en el campo, mantenimiento de la cadena de frío y transporte en containers refrigerados.

Durante la presentación de esta nueva técnica de I D se insistió en que podría ayudar a incrementar hasta un 30% las exportaciones de fruta de hueso y acceder a mercados más lejanos. Hay que tener en cuenta, además, que en 2013 el 85% de los destinatarios de las exportaciones de fruta de hueso fueron países de la Unión Europea pero, pese a su cercanía geográfica, parte de la producción se pierde por su deterioro natural durante el transporte y almacenaje.

Javier Bardón, director de Marketing de Cultivos Especiales y Responsable de Cultivo de Fruta de Hueso de Syngenta en España y Portugal, explicó durante la presentación de Scholar en Lleida que "para proteger la fruta de hueso tanto de la monilia, causa de la podredumbre post cosecha en el 85% de los casos, como de otras enfermedades, hace años desarrollamos y comenzamos a distribuir nuestro producto Scholar en Estados Unidos, un país que apostó por incrementar su volumen de exportaciones a países más lejanos, como Japón; más tarde lo introdujimos en Chile, cuyas cerezas, por ejemplo, llegan actualmente a Francia al mismo ritmo que las españolas, y ahora lo estamos empezando a distribuir en la Unión Europea porque sus estados miembros también quieren ampliar el radio de acción de su fruta de hueso".

Actel Grup ya está aplicando Scholar

Por su parte, Josep Lluís Trilla, director Comercial de Actel Grup, una de las compañías con mayor volumen de exportación de fruta de hueso de España y que ya está aplicando en sus producciones Scholar, considera que "ser capaces de proteger la fruta tras su recolección nos permite ser más eficientes, mientras que el hecho de utilizar mucho menos producto contribuye al respeto al medioambiente, ya que los pocos residuos que quedan en la fruta desaparecen en días, accediendo así también a los mercados más exigentes a este respecto".

De hecho, Scholar se encuentra incluido en la Lista Verde de Producción Integrada Europea; y se estima que previene las principales enfermedades de la fruta de hueso tras la cosecha con una eficacia de entre un 90% y un 100% en condiciones óptimas.

La nueva técnica se pulveriza mezclada con agua en una proporción de menos de 10 mililitros por tonelada de fruta. "Esta proporción -afirma Josep Lluís Trilla- hace que trabajemos dos tercios por debajo de lo que plantea la legislación europea, perfectamente dentro de los parámetros de las cadenas de supermercados y los países más exigentes, como el Reino Unido".