Según el informe de la División de Hogar de Línea Directa "La sostenibilidad y el consumo en los hogares españoles" una de las principales quejas de los españoles en materia de sostenibilidad se refleja en el hecho que 9 de cada 10 ciudadanos (el 85%) creen que empaquetar con plástico los productos frescos y perecederos es "un gasto innecesario y poco sostenible"; señalando que son partidarios de eliminarlo y que, además, se contradice con la política de los puntos de venta de cobrar por las bolsas de la compra, una iniciativa que describen como "mero ahorro de costes".

Pero los españoles van mucho más allá, según este análisis, 5,6 millones de personas (el 16%) piensan que la preocupación por el medioambiente es tan sólo una moda y que no se toman las medidas suficientes. Sobre el sistema de reciclado en España, para el informe de Linea Directa, el 53% afirma que es inadecuado "ya que no sólo se guía por criterios medioambientales y también responde a intereses de las empresas privadas que lo gestionan". Sin embargo, pese a ser muy críticos, los españoles no terminan de estar concienciados en materia de sostenibilidad. De hecho, casi el 40% de los ciudadanos, un porcentaje equivalente a 12 millones de personas, no sabe reciclar correctamente y confunden los contendores; y el 90% admite que no conoce adecuadamente la cadena del Sistema de Reciclaje.

Según el informe de Línea Directa, 5,6 millones de ciudadanos creen que la preocupación por el medioambiente es sólo una moda y que no se toman las medidas suficientes

En el informe, basado en una encuesta a más de 1.700 personas de entre 18 y 75 años en todo el país, se incide también en que "la Navidad suele ser un sinónimo de excesos para el cuerpo, el bolsillo y hasta para nuestro planeta"; para destacar que, según el Informe del Consumo de Alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las navidades pasadas los españoles gastamos casi 7.000 millones de euros en alimentación, el mes con la mayor cifra del año. Sin embargo, la falta de planificación conlleva que parte de esa comida acabe en la basura. Así, 14 millones de españoles (más del 40%) reconocen que suelen tirar alimentos en épocas como ésta, en la que se compra más de lo necesario. Además, tan sólo 1 de cada 10 consumidores tiene presente la sostenibilidad del producto en la compra de los regalos navideños.

En el informe se señala también que, según datos de Red Eléctrica de España (REE), durante estas fiestas, el consumo de luz aumenta un 28% en los hogares españoles, principalmente por el mayor uso que se hace de los electrodomésticos. Un gasto energético al que hay que sumar el tradicional alumbrado navideño de las ciudades casi un mes antes y sobre el que un 85% de los ciudadanos opina que debería seguir más "criterios ecológicos y un mayor control del gasto". Algunos van incluso más allá, ya que un16% de los encuestados cuestiona estéticamente estos adornos.

En el análisis se detallan también los datos de Greenpeace según los que una botella de plástico tarda de media unos 500 años en descomponerse; para indicar que es "una cifra alarmante teniendo en cuenta que en España se recicla sólo el30% de este material. Algo que, sin duda, supone un gran desafío para nuestra sociedad, ya que la Unión Europea ha aprobado que, en 2030, el 100% de los envases tienen que ser reciclados de forma rentable".

En este sentido, según datos del INE, cada español produce de media 471 kg de residuos al año, lo que supone un total de 21,9 millones de toneladas de basura. De ellas, menos de 4 millones se desechan de forma separada, haciendo uso de los contenedores correspondientes. Por tipología de residuo, papel, plásticos y vidrio son lo más reciclado en los hogares de nuestro país, mientras que los medicamentos son lo que peor se desechan. Esto se traduce en hábitos negativos para el medioambiente, ya que todavía 1,8 millones de españoles (5%) tiran las pilas directamente a la basura con el resto de residuos y 6,7 millones (20%) arrojan las toallitas húmedas o los bastoncillos de los oídos por el inodoro, una práctica que cuesta millones de euros cada año a las Administraciones Públicas. Además, 16,5 millones de españoles (casi el 50%) no apagan los dispositivos electrónicos de su vivienda cuando no los está utilizando y 20,5 millones (60%) no tiene en cuenta el respeto al medioambiente a la hora de adquirir un electrodoméstico.

Gallegos, catalanes y baleares, "los que reciclan peor"

La encuesta realizada por la División de Hogar de Línea Directa también testa el grado de conocimiento de los ciudadanos sobre qué contenedores corresponden a cada tipo de residuo. El resultado es que sólo el 64% de los españoles sabe separar correctamente su basura en los contenedores correspondientes (verde, azul, amarillo, blanco y gris).

Por Comunidades, aunque las diferencias suelen ser pequeñas, los gallegos, los catalanes y los baleares son los que más fallaron las respuestas sobre reciclaje; aunque tanto los navarros como especialmente los gallegos, se encuentran entre las regiones que más conocimiento dicen tener sobre el Sistema de Reciclaje. En el lado contrario se encuentran los asturianos, los madrileños y loscastellano-manchegos, que fueron los que más acertaron. Por su parte, el perfil de la persona que más y mejor recicla suele ser mujer, con una sensible ventaja sobre los hombres, de entre 35 y 44 años. Por el contrario, los ciudadanos que peor reciclan suelen ser hombres de más de 55 años.

Por otra parte el informe hace hincapié en que las energías renovables siguen sin consolidarse en los hogares, ya que casi un 90% de los encuestados por Línea Directa piensa que en España no se fomenta su uso lo suficiente, y menos de un 10% tiene alguna instalación de energía limpia en su domicilio. Los motivos son variados: que "sus viviendas no lo permiten" (46%), "la falta de información de las Administraciones" (27%) y "el precio de estas instalaciones" (26%). A destacar que casi 1 de cada 5 españoles (17%) aseguran que les gustaría contar con una fuente de energía renovable en su hogar, pero que no la tienen por la "falta de seguridad jurídica" que existe en este ámbito, concretamente por miedo a la creación de nuevos impuestos que afecten a su inversión.