La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab) ha mostrado mediante un comunicado "su apoyo y colaboración a las investigaciones puestas en marcha por las autoridades comunitarias y españolas en relación a la aparición en España de material genético (ADN) de caballo en productos cárnicos elaborados etiquetados de forma incorrecta". El pasado 15 de enero la FSAI (Agencia de Seguridad Alimentaria Irlandesa) detectó un posible fraude en productos cárnicos etiquetados de forma incorrecta, cuyo origen supuestamente estaba en Polonia y Rumanía. Tras ello, se identificaron otros países involucrados, entre ellos distintos Estados Miembro como Irlanda, Reino Unido, Luxemburgo, Francia, Holanda y Suecia, dándole una dimensión comunitaria al problema, desde cuyo nivel están actuando todas las autoridades. La Fiab quiere destacar "que se trata de un caso de fraude en el etiquetado que no afecta a la seguridad alimentaria ni implica riesgo para la salud, como han indicado las autoridades competentes, tratándose de un serio caso de fraude que la industria de alimentación y bebidas no puede tolerar y que la Federación considera inaceptable". La patronal alimentaria española, dirigida por Horacio González-Alemán, confía en que este incidente no ponga en duda la reputación de una industria que cuenta con estrictos y sólidos sistemas de trazabilidad para garantizar la seguridad y calidad de los productos que pone en el mercado de acuerdo con la legislación comunitaria aplicable. Asimismo, la Federación está colaborando estrechamente con las autoridades españolas y europeas con el objetivo de que sea posible una rápida identificación del origen y de las personas implicadas en este fraude, de tal manera que la situación se normalice de forma inmediata. Además, la federación ha señalado que se están realizando autocontroles adicionales en las industrias y desde las organizaciones sectoriales se ha instado a las empresas a trabajar conjuntamente con sus proveedores para reforzar los controles en las cadenas de suministro. Igualmente, Fiab está en permanente contacto con FoodDrinkEurope, la patronal europea del sector de la alimentación, quien coordina la relación con las autoridades de la Unión Europea. Por otra parte, La Confederación de Organizaciones empresariales del Sector Cárnico de España (Confecarne) ha explicitado igualmente su apoyo incondicional a las pruebas e investigaciones que han puesto en marcha las autoridades comunitarias y las Administraciones españolas para restaurar la confianza de los consumidores y depurar en su caso las responsabilidades correspondientes en relación con la aparición de carne de equino en productos procesados de carne de vacuno en varios países europeos, incluida España. "Aunque este incidente no entraña ningún riesgo para la salud por el consumo de estos productos sino únicamente de etiquetado incorrecto, es inaceptable para la industria cárnica que ningún operador deshonesto empañe la reputación y esfuerzos de todo un sector para poner a disposición del consumidor productos seguros, de calidad y totalmente conformes a la normativa europea y española", señalan desde la patronal cárnica. Confecarne resalta que el supuesto fraude "ha sido puesto de manifiesto por el adecuado funcionamiento de los sistemas de control y trazabilidad de la cadena alimentaria, así como los sistemas de autocontrol establecidos por las propias empresas fabricantes, para detectar los lotes irregulares y retirarlos inmediatamente del mercado, y permitirá investigar el origen y responsabilidades de esta actuación irregular. Además de los análisis puestos en marcha por la comisión Europea la pasada semana, se están realizando autocontroles adicionales en las industrias -incluyendo análisis de laboratorio regulares mediante “PCR”- y desde las organizaciones sectoriales se ha instado las empresas a trabajar conjuntamente con sus proveedores para reforzar los controles en las cadenas de suministro para proteger la autenticidad de las carnes y demás ingredientes utilizados en la elaboración de los productos, y consecuentemente, los derechos de los consumidores". Según señala la patronal cárnica se está investigando para saber si esta materia prima irregular procede del mismo origen que la encontrada en Irlanda, Francia y otros países, ya que ninguna de las empresas involucradas había adquirido, utilizado ni procesado carne de caballo. Por ello, esto hace considerar que el origen de esta contaminación pudo estar en un lote o lotes de carne de vacuno congelada mal manipulados con trazas de ADN equino, por contacto entre las carnes o por mezcla de éstas en su manipulación en fresco. Según Confecarne, "las empresas y organizaciones del sector lamentan profundamente esta circunstancia, que perjudica seriamente la imagen de una industria cárnica que trabaja de forma responsable para comercializar únicamente productos seguros y de calidad, mediante la mejora continua de los procesos de producción, los controles, la selección de proveedores y la seguridad de las materias primas, en cumplimiento de la exigente legislación nacional y comunitaria sobre esta materia, junto a los protocolos de autocontrol y seguridad puestos en marcha por las propias empresas, pero que no pueden prevenir un incidente imprevisto como éste, por mala manipulación o por intencionalidad de un operador concreto". "Por ello, el sector es el primer interesado en que se detecte, investigue y corrija con eficacia cualquier posible error o actuación fraudulenta en la cadena de producción y comercialización de las carnes y sus productos derivados para restaurar la confianza de los consumidores", indican desde Confecarne.