La Comisión Europea exigirá a partir del 2003 unos requisitos más precisos para el etiquetado de salchichas y conservas de carne con el fin de mejorar la información al consumidor sobre estos productos. La normativa restringe la definición de carne para los músculos adheridos al hueso, por lo que los órganos animales aptos para el consumo humano, como el corazón, los intestinos, el hígado o las materias grasas, no podrán ser etiquetados como carne.