AMDPress.- Según un estudio de PWC que se presentará en el III Congreso Horeca (Madrid, 28 y 29 de septiembre), organizado por AECOC (Asociación de Empresas Fabricantes y Distribuidoras) con la colaboración de la FEHR (Federación Española de Hostelería y Restauración), en España las ocasiones de consumo fuera del hogar pasarán del 10,3% en 2003 al 14% en 2009. Estas cifras, sin embargo, están por debajo de la media europea (27,7%) y muy por debajo del Reino Unido, donde casi una de cada dos ocasiones de consumo se realiza fuera del hogar (45,6%).

Sin embargo, resulta paradójico que nuestro país disponga de casi la misma cifra de locales que Alemania e Italia, y un 35% y 18% más que Francia y Reino Unido, respectivamente, todos ellos países más poblados que España. Además, se prevé que el número de establecimientos en nuestro país crezca en torno al 1,3% en los próximos 4-5 años. En ese mismo período, el crecimiento medio del sector de hostelería y restauración en Europa alcanzará sólo el 0,6%.

Esto explicaría las dificultades por las que pasan muchos negocios de restauración en España y la necesidad de plantear nuevas estrategias y modelos de negocio más eficientes. Se estima que en ciudades como Madrid, el 50% de los restaurantes cierran en su primer año de vida. Manuel Robledo, presidente del Comité Horeca de AECOC y presidente de Comess Group, asegura: “Es necesario adaptar el número y características de los establecimientos, para lograr un sector más competitivo”.

Según la consultora NPD, el sector del foodservice genera al año una cifra de negocio en España de más de 33.200 millones de euros. Cada español gasta 814 euros de media anual en comer fuera de casa, y acude 182,5 veces a establecimientos de foodservice (restaurantes tradicionales, de comida rápida, comedores colectivos e hipermercados y tiendas que venden comida preparada). Tres grandes tendencias influyen en el sector de la restauración: la globalización o internacionalización del gusto, la revolución de las nuevas tecnologías, y las modas dietéticas y la obsesión creciente por la alimentación sana, que está obligando a los gigantes de la comida rápida a cambiar de estrategia, incluyendo en sus menús productos “light”.