El grupo Osborne obtuvo una facturación bruta de 357 millones de euros (59.400 millones de pesetas) en el ejercicio 2000, lo que supone un crecimiento del 15,3% respecto el año anterior. Mientras que el beneficio neto consolidado apenas creció (un 1% hasta los 18,9 millones de euros ó 3.144 millones de pesetas), debido en gran medida a la fuerte apuesta de la empresa gaditana en inversión publicitaria y promocional de sus marcas. El cash-flow superó los 25 millones de euros (4.160 millones de pesetas).

Esta positiva evolución en las ventas de la compañía con sede en El Puerto de Santa María (Cádiz), se debe además de al importante esfuerzo promocional de sus marcas, a la política de diversificación de la oferta basada en la incorporación de productos con un fuerte potencial de crecimiento.