El dulce es el sabor elegido por los consumidores más jóvenes, pero según vamos cumpliendo años esa preferencia cambia hacia el sabor salado. Al menos es lo que concluye un estudio elaborado por Consumolab, en el que se indica que el 55,2% de los Millenials prefiere el sabor dulce. La Generación X, mientras, se decanta casi por igual entre el dulce (47,5%) que el salado (46,5%). Y son los Baby Boomers quienes se inclinan más por el sabor salado (50%).

Este último informe de Consumolab ha sido presentado esta mañana en Madrid por su gerente, Miquel Quetglas, en compañía de Jordi Bové, director general de Global Quality Iberia. Esta sociedad, que representa el sello de calidad "Sabor del Año" en España y Portugal, y Consumolab han firmado una alianza por la cual los productos que participen en la obtención del sello de 2016 serán evaluados por el centro de estudios de análisis del consumidor de AINIA Centro Tecnológico. También se han dado a conocer las novedades del sello "Sabor del Año" 2016, que en la próxima edición incluirá dos nuevas certificaciones: Sabor Nutrición y Sabor Kids.

Para Jordi Bové: "El principal valor del sello "Sabor del Año" es que es el resultado de la valoración de una cata a ciegas realizada por consumidores anónimos, que son quienes votan sin ninguna identificación de marca ni envase los productos que optan a la distinción, y con la rigurosa e imparcial metodología que otorga un laboratorio como Consumolab". En el acto se ha podido comprobar, a través de unas cata a ciegas de helados, cómo las características sensoriales de los alimentos influyen en la aceptación o rechazo de un producto alimenticio a través de la identificación de las preferencias del consumidor en sus variables esenciales como el sabor, olor, textura, presentación,... También se ha presentado la metodología que se va a seguir para testar con consumidores los productos alimenticios que optan al sello "Sabor del Año" 2016.

Dulce y salado, sabores preferidos

En general, según los datos recogidos por Consumolab, el dulce y el salado son los dos sabores preferidos por los consumidores españoles, en un 48,3% y un 46% respectivamente. Sin embargo, el gusto por el sabor ácido y el amargo va aumentando con la edad. Así, por ejemplo, según explicó Miguel Qetglas, "sólo el 3,2% de los Millenials prefiere el sabor ácido, mientras que en los Baby Boomers el gusto por éste sabor aumenta en casi dos puntos porcentuales".

Si la distinción es por sexo, las mujeres prefieren el dulce (51,2%) con una diferencia de más de 10 puntos respecto a los hombres, mientras que ellos prefieren el sabor salado (50%) frente a las mujeres; ellas solo lo eligen en un 43,9%. En cambio, con el sabor ácido (4,5% los hombres y 4,3% las mujeres) y el amargo (2,8% y 0,6%), la distinción de preferencias por sexos es menos evidente.

Intensidad de los sabores

El informe, elaborado a partir de una encuesta online realizada al panel de consumidores de Consumolab, formado por personas de ambos sexos con edades comprendidas entre los 18 y 60 años, también indica que la mayoría de los consumidores prefiere que los sabores salado, ácido y amargo sean poco intensos en los alimentos. En concreto, casi el 68%, el 75% y cerca del 93%, respectivamente. Mientras que la preferencia en la intensidad por el sabor dulce es similar en todas las franjas de edad y sexo.

El sabor afrutado (30,7%) es el que más gusta ante una variedad de sabores, combinaciones y aromas, seguido del ahumado (28,9%) y del especiado (26,2%), y los que menos gustan son el ácido con el amargo(19,5%) y el salado con el amargo (14,4%).

En cuanto a los sabores étnicos, al 43,3% de los encuestados el sabor de los alimentos procedentes de China son los que más le gustan, seguidos por los de Méjico que son los preferidos del 40%, y del 34% a los que les gustan mucho los sabores de la comida japonesa.

Innovación y sabor

Un 45,4% de los consumidores encuestados indica que les gusta probar sabores innovadores, aunque casi el 35% echa en falta en el lineal productos con sabores que le recuerden a los de "toda la vida". Según el informe, que un producto tenga buen sabor genera confianza(44%) y es percibido como producto de calidad por el consumidor (35,6%).

El sabor es el atributo clave y el que más influye en que el consumidor vuelva a comprar un producto, y así lo reflejan más de dos tercios de los consumidores encuestados, que aseguran que no volverían a comprar un producto en el caso de que no les agrade su sabor. Así, el sabor prevalece como factor decisivo en la intención de compra de un producto frente a otros como el precio, envase, marca o aspecto. Para el 97,3% de los encuestados es el factor más importante a la hora de llenar la cesta de la compra.

Para el gerente de Consumolab: "En lo relativo al sabor, los datos obtenidos nos indican que las empresas deben asegurarse, si quieren tener éxito, que el sabor del producto que lanzan es aceptado por el target al que va dirigido. Este estudio proporciona una información imprescindible para evitar el elevado índice actual de nuevos productos de alimentación lanzados al mercado que no sobrepasan el primer año de vida".