Puig alcanzó en 2020 unas ventas netas de 1.537 millones de euros, lo que supuso un descenso a perímetro constante del 32% respecto a 2019. No obstante, desde la empresa apuntan que este porcentaje se vio compensado parcialmente por la incorporación de Charlotte Tilbury en junio de 2020, pasando a representar un -24%. Si bien los resultados de la compañía en los dos primeros meses de 2020 eran muy satisfactorios, el ejercicio se vio truncado por la Covid-19.

Desde el 1 de enero de 2021 y con la incorporación de las marcas Uriage, Apivita y la participación del 50% de Isdin, Puig se estructura en tres divisiones: la división Beauty and Fashion, Charlotte Tilbury y la división Derma.

Doblar la facturación en 2023 y triplicarla en 2025 

Con esta nueva estructura, la compañía tiene como objetivo superar los 3.000 millones de euros en 2023 y alcanzar los 4.500 millones de euros en 2025. "Esto significaría doblar la facturación en 2023 y triplicarla en 2025", según indican desde Puig.

Uno de los principales compromisos de Puig es dejar un mundo mejor para la siguiente generación y, en ese sentido, se ha elevado la ambición en el camino hacia la sostenibilidad. La compañía trabaja en un marco ASG (ambiental, social y gobernanza corporativa) a nivel grupo, dando un enfoque global que abarque todas las unidades de negocio, y definiendo una agenda de sostenibilidad a nivel marcas, con énfasis en medioambiente y aspecto social