Big Data es un término que escuchamos a diario, pero quizá no sabemos aprovechar en nuestros negocios. ¿Qué hacemos con los datos que recopilamos de nuestros clientes? Según Deloitte, el 90% de los datos que se generan hoy día están desestructurados.

Es realmente destacable el 62% de minoristas que opina que las técnicas de Big Data se convierten en una ventaja competitiva importante, según IBM. Sin embargo, el 40% de los gerentes de marketing afirma no disponer de las habilidades necesarias para utilizar estos datos de forma efectiva y no todas las empresas pueden permitirse contratar a un profesional experto en este tema.

Pero ya ha quedado más que patente, que una buena gestión del Big Data puede dar lugar a un negocio exitoso, sobre todo desde que todo se basa en el entorno digital y los hábitos de consumo están perfectamente monitorizados. Si se consigue ordenar los datos para una correcta visualización posterior, se puede sacar provecho de los mismos para las estrategias de promoción y ventas.

Creemos que el sector retail debe evitar, en primer lugar, tener infinitas bases con grandes volúmenes de datos que nadie consulta, porque no sirve de nada. Para evitar esto, se recomienda organizar un tablero de control que puedan revisar de forma diaria los gerentes, vendedores y demás partes implicadas, tanto de forma on como offline.

Entre los datos que se incluirán se encuentran el resumen de la actividad comercial, a corto y largo plazo, el comportamiento de los clientes, las tasas de conversión, el rendimiento de las diferentes tiendas, si las hay, la información de los productos…, con el objetivo de conocer qué ha sucedido y prever qué puede pasar.

Pero no sirve que estos datos, que pueden provenir de una fuente muy exhaustiva, se condensen en un archivo denso e imposible de interpretar, sino que los datos deben estar estructurados, jerarquizados y ser accesibles y visuales, para que los trabajadores puedan extraer conclusiones y actuar en consecuencia. Los datos deben contar una historia; el llamado Data Storytelling. Para que esta información sea de utilidad, debe ponerse en contexto y tener sentido para el negocio.

Que este archivo sea el punto de acceso único para todos los actores implicados, permitirá que todas las divisiones tracen una estrategia común: ventas, marketing, compras, RR.HH…. Esto, sin duda, se traduce en eficiencia, ya que se evita desperdiciar recursos y se conoce bien el impacto que tiene cada acción que se lleva a cabo.

“Las empresas que extraen información de los datos de sus consumidores están por encima de sus competidores en un 85% en cuanto al crecimiento de ventas y en un 25% en margen bruto”

El Big Data tiene aún más ventajas para el sector retail: según el informe de McKinsey, las empresas que extraen información de los datos de sus consumidores están por encima de sus competidores en un 85% en cuanto al crecimiento de ventas y en un 25% en margen bruto. Esto se debe a que si el proceso y el análisis del Big Data es el adecuado, se conocerán mejor el mercado y los productos del comercio: los canales y mercados en los que la marca está presente, cómo trabaja la competencia, reacciones…

Por último, no podemos olvidar a los clientes, los verdaderos artífices de este éxito empresarial: un comercio puede monitorizar una infinita base de clientes ganados y potenciales y aquí está la clave: si se gestionan bien los datos, se consigue entender mucho mejor los hábitos de compra de los clientes.

Esto da lugar a la posibilidad de crear recomendaciones basadas en su historial de compra, para crear pedidos personalizados o atraer nuevos consumidores. El equipo de compras puede también ajustar el stock según varíen los gustos y/o el comportamiento de los consumidores, los hábitos de compra por horas, las épocas del año…

Si se crea este tablero interactivo, no es necesario contratar a un científico o experto en datos externo, porque los datos se presentarán en webs sencillas de leer, con gráficos que permiten realizar filtros.