Llevamos unos años en los que la palabra cambio se ha convertido en un comodín, y cuanto menos cambia todo, más cambios se avistan. Cuando la pandemia del Covid-19 comenzó, había en el aire una predicción que a muchos nos sonaba, sino equivocada, complicada: “esto nos va a cambiar a mejor”. Con el paso de las semanas se ha ido desterrando esta profecía, las ciudades van volviendo a su ciclo natural y al final, lo único que parece diferente es que frente a la boca todos portamos un escudo, la mascarilla, que nos infunde sensación de protección y a su vez nos recuerda que algo sí ha cambiado, pero no sabemos si a mejor.

Las cifras que deja el Covid 19 a su paso por España son poco alentadoras, pero en este momento, cuando parece que vemos la luz al final del túnel, podemos analizar las consecuencias. Aunque todavía es pronto y admito que la distancia es un punto de partida magnífico para el análisis más riguroso, a todos los expertos, empresarios e inversores nos genera curiosidad este nuevo escenario.

Una de esas consecuencias que hemos detectado, y que no es negativa en sí misma, es la existencia de una nueva forma de consumo. La tendencia del Smart-shopping o compra inteligente ha llegado para quedarse y supone un triunfo de la compra online. Propiciada por la situación vivida, donde la mayoría de españoles se han visto confinados en sus casas, el aumento de la compra online ha pasado de 450.000 a cerca de 1,1 millones de hogares (Nielsen, mayo 2020).

"Además del consumidor inteligente, ahora es el turno del vendedor inteligente. Digitalización, descuentos, nuevos canales y nuevas ideas"

Otro de los factores que presagia el auge de este nuevo consumidor inteligente es el daño económico. La pérdida de poder adquisitivo por el aumento del desempleo marcará el comportamiento de las economías domésticas de los españoles al menos durante el próximo año, según un informe de la consultora estadounidense de mercados Oliver Wyman.

Esta tendencia, con cada vez más adeptos en España, nos lleva a dibujar un perfil de compradores que buscan el mejor precio y los descuentos, que sienten satisfacción con la caza de ofertas, pero que además quieren información, valoran más las reseñas y toman decisiones de compra conscientes.

A este tipo de consumidor, la compra online le ofrece oportunidades que antes no existían, pero no solo en cuanto al precio o la variedad, sino también a nivel informativo. La tendencia habla de compradores que antes de decidirse, buscan
información sobre el producto o servicio deseado. Y cuanta más información, más consciente es la compra. Cuando se piensa en un comprador inteligente, sus compras dicen mucho de él. Son decisiones que tienen que ver con su forma de ser y de pensar, y que se traducen en una forma consciente de comprar.

Ahora bien, desde el primer minuto la crisis sanitaria ha tenido consecuencias económicas. Hay negocios que han cerrado la persiana, otros que se han modernizado a marchas forzadas, marcas que han tendido la mano y compradores que han apoyado a todos ellos o que ahora más que nunca apuestan por el ahorro.

Este escenario que a primera vista parece el mismo, no lo es. El cambio del que hablo va más allá de ponerse la mascarilla y lavarse las manos y nos concierne a todos, seamos como seamos. Además del consumidor inteligente, ahora es el turno del vendedor inteligente. Digitalización, descuentos, nuevos canales y nuevas ideas. Y he aquí mi apuesta por la tecnología, con el ejemplo de Billionhands, como la solución vertebradora del cambio.