Ebro-Puleva va a llevar a cabo un plan de reestructuración industrial, que le costará 56,3 millones de euros ( 9.365 millones de pesetas), según ha comunicado la compañía a la CNMV. De dicha cantidad 28,24 millones de euros (4.698 millones de pesetas) se destinarán a la amortización de activos que quedarán paralizados con este plan y los otros 28 millones de euros (4.658 millones de pesetas) a costes laborales que surgirán con el cierre de plantas. Concretamente, se trata de los centros de Jédula (Cádiz), Salamanca y Salobreña (Granada).