El pasado ejercicio puede ser calificado como "annus horribilis" para el consumo de aceite. El importante crecimiento de la facturación experimentado en el año 2013 (debido al aumento de los precios por una baja producción) se "esfumó" en 2014 al descender un -13,2% y pasar de 1.190,1 millones de euros a 1.032,4 millones, según datos de IRI para el TAM diciembre de 2014. Por lo que respecta al volumen de ventas, a la caída de hace un año hay que añadir un -3,6% más en el pasado ejercicio al reducirse de 502,4 a 484,6 millones de litros.

Los últimos datos que ofrece el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) –TAM noviembre 2014- también señalan claramente esa tendencia aunque algo más comedida, al cifrar el recorte en valor en un -9,4% (hasta los 1.363,6 millones de euros) y el descenso del volumen en un -1,4% (de 607 a 598,5 millones de litros).

Las dos categorías que componen el mercado, oliva y semillas, recorrieron en paralelo la senda bajista. La primera de ellas registró una caída en volumen del -2,3% (pasando de 317,7 a 310,5 millones de litros) y una pérdida de valor del -13% (más de 120 millones de euros, hasta los 827,9). Mientras que la categoría de semillas retrocedió un -5,7% en volumen (más de 10 millones de litros menos) y recortó en valor un -14,2% (34 millones de euros, hasta los 204,5 millones).

Y este giro negativo del mercado puede hacerse más pronunciado en el caso del aceite de oliva -al menos en volumen- debido al descenso de la producción respecto a 2013 (del orden de un 22%), lo que unido a unas menores existencias (4%) está llevando en los últimos meses a incrementos importantes de los precios en origen. Así lo constatan algunos operadores, que prevén un año difícil al tener que recortar márgenes y también que trasladar parte de ese incremento a los precios finales. A pesar de que cuentan con la fidelidad de los consumidores hacia el aceite de oliva, tal como refleja sus datos históricos de penetración.

Evolución del precio

En cualquier caso, producción normal/presión del precio a la baja y baja producción/presión traslado precio al lineal son dos binomios inseparables en el mercado español, en el que sin duda la evolución del precio marca claramente los ejercicios contables de las empresas.
Pese a los años de crisis económica, el consumidor se ha mantenido lo fiel que ha podido al aceite de oliva. Una vez iniciada esta ligera reactivación económica, es de suponer que vuelva la alegría y, si no la empaña un crecimiento importante de los precios de venta, se vea reflejada en un incremento de las ventas de los segmentos con mayor valor añadido (orgánicos, funcionales, gourmets...) que aporten valor a la categoría, en detrimento de los más básicos.

Esa fidelidad de los consumidores hacia el tipo de aceite, también se hace patente en cuanto a "su marca". Y queda reflejado en el descenso experimentado por el conjunto de marcas de distribuidor (MDD) durante el TAM diciembre de 2014 a favor de las de fabricante: cerca de tres puntos porcentuales menos en valor (del 63,1 al 60,3%) y de cuatro en volumen (de 70,2 a 66,7%). Las MDD siguen coupando el primer puesto del ranking de fabricantes del mercado de aceite, seguidas por Deoleo con el 14,6% del valor y el 11,4% del volumen, Acesur (7,2 y 6,1%, respectivamente), Migasa (6,6 y 6,4%) y Borges (1,8 % y 1,2%).

Por canales de venta, la mayor parte de la facturación por la venta de aceite envasado fue obtenida por los supermercados y autoservicios con el 47,6% del total, según KantarWorld Panel para el TAM3 de 2014. Los hipermercados fueron los segundos en la elección de los consumidores para la compra de estos productos y alcanzaron una cuota del valor de las ventas del 27,4%, seguidos por los discount con un 16,7%, dejando a los especialistas un escueto 2,1%.

Puede leer el informe de mercado completo en el número 1622 de la revista ARAL.