El Ministerio de Sanidad decidió ayer inmovilizar y retirar todas las partidas de aceite de orujo de oliva del mercado español, en total 55 millones de litros, tras detectar benzopireno, un componente con efectos cancerígenos a largo plazo, en trece muestras de distintas marcas. El benzopireno, pertenece a la familia de los hidrocarburso aromáticos policíclicos (HAP) y a aparece como consecuencia del complejo proceso tecnológico que sufren los restos de aceituna prensada y molida con el que se elabora este tipo de aceite, del que en España se producen anualmente en torno a 70.000 toneladas.

Esta medida ha sido muy criticada por el sector productor, que ha mostrado su preocupación por las repercusiones alarmistas que pudiera producir en el consumidor, sensibilizado por las últimas crisis alimentarias.

Según la Confederación de Cooperativas Agrarias de España (CCAE), “la decisión ha sido a todas luces precipitada y desproporcionada, ya que se ha adoptado sin presentar informes científicos que demuestren cuál ha de ser la presencia mínima de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), ni cuál es el nivel de ingestión que puede producir daños a la salud humana”.