El Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha valorado positivamente el proyecto desarrollado entre Alcampo, Saica Natur, Castellano Manchega de Limpiezas y Semillas Batllé siendo incorporado en el primer Catálogo Buenas Prácticas de Economía Circular del Gobierno (BPEC).

El proyecto “Sustrato Universal”, fruto de la alianza entre Alcampo y Saica Natur, ha sido seleccionado como ejemplo de “Buenas Prácticas de Economía Circular” del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico siendo incorporado en el primer Catálogo de Buenas Prácticas de Economía Circular del Gobierno (BPEC).

El sustrato universal ha sido seleccionado por introducir en el mercado un producto sostenible, reintroducir residuos en el ciclo productivo y formentar la colaboración sectorial en toda la cadena de valor del producto. Asimismo, el Ministerio ha valorado positivamente la incorporación de indicadores de circularidad comunes, transparentes y accesibles que permitan conocer el grado de avance de la economía circular.

El Sustrato Universal reducir la huella de carbono de la materia prima en un 37%, y el consumo de agua en un 39%

En el caso del sustrato circular, el flujo circular comienza en 25 centros de Alcampo donde se realiza la segregación de los residuos orgánicos en contenedores estancos, que una vez llenos, son transportados por Saica Natur a una planta de compostaje para su valorización. El sustrato universal es enriquecido en un 10% por este compost de alta calidad que aporta un contenido de nutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio) de forma natural evitando así el enriquecimiento químico.

El producto se comercializa en un envase fabricado con material reciclado. Los residuos de polietileno de baja densidad generados en los hipermercados, principalmente retráctil, son reciclados en la planta de Saica Natur, Natur Cycle Plus, donde se fabrica la granza reciclada, incorporando un 50% a los envases que contienen el Sustrato Universal.

La utilización de granza reciclada frente a granza virgen, consigue reducir la huella de carbono de la materia prima en un 37%, evitándose 60,2 gramos de emisión de dióxido de carbono por bolsa. Por otra parte, el consumo de agua en la fabricación de la granza se reduce en un 39%.