Tras un periodo de ajuste, el mercado de insecticidas volvió en el pasado ejercicio a retomar la senda alcista. Con un 2012 en el que los formatos más reducidos llevaron a un incremento en el volumen de ventas y a un mantenimiento del valor, y un 2013 en el que se contrajeron ambos parámetros, 2014 ha sido el año de recoger los resultados de una estrategia a medio y largo plazo y que ha permitido aumentar un 6,4% su valor y un 4,8% su volumen de ventas. Estrategia sustentada en la innovación y el desarrollo y la capacidad de adaptación de los fabricantes, establecida bajo condicionantes como el trasvase de ventas entre canales, las nuevas exigencias del consumidor y la dura competencia con las MDD. Estabilidad y crecimiento tras ajustes y ensamblajes. Pura cuestión de estrategia.

2012 y 2013 no fueron buenos años para el mercado de insecticidas y raticidas. Especialmente para los primeros que vieron cómo se reducía el valor de la categoría en más de un -6%, perdiendo alrededor de un -2% del volumen de ventas. Los raticidas por su parte sufrieron un vaivén en valor y volumen al crecer en 2012 (0,8 y 8%, respectivamente) y decrecer en 2013 (-1,8 y -7,4%).

2014, sin embargo, ha sido el año en el que el mercado en su conjunto ha conseguido superarse y colocar sus cifras por encima de las obtenidas hace tres años con incrementos del 6,4% en valor (hasta los 105,1 millones de euros) y del 4,8% en volumen (hasta los 161,5 millones de unidades vendidas). Estos más que interesantes porcentajes reflejan fielmente la evolución de la categoría de insecticidas (con avances del 6,2 y 4,7% en valor y volumen) al representar prácticamente el 99% del total del mercado, pero "limitan" sobre el papel (por su escasa participación) la de los raticidas, que en el periodo analizado incrementaron su valor en un 21% y su volumen en más de un 70% con respecto al TAM enero 2014, según datos facilitados por la consultora IRI.

Así, durante el pasado ejercicio el valor de la categoría de insecticidas (eléctricos, rastreros, polillas y hogar y plantas, voladores) alcanzó los 104,17 millones de euros, lo que representa más de seis millones por encima con respecto al TAM enero 2013 y tres millones y medio más en relación al valor que la categoría tenía en 2013. En volumen, se alcanzaron los 161 millones de unidades vendidas frente a las 153,8 del mismo periodo del año 2014.

Por su parte, los raticidas pasaron de los 0,77 millones de euros en el TAM enero 2014 a los 0,94 millones en el de 2015, 0,15 millones de euros por encima del valor que la categoría alcanzada en 2013. En volumen, pasaron de 0,29 millones de unidades a 0,5, con un incremento superior al 70%.

No es fruto de la casualidad

Esta positiva evolución del mercado de insecticidas no ha sido fruto de la casualidad. Ni de su carácter estacional o de la buena climatología, ya que el verano de 2014 no fue del todo benévolo. Si bien este último punto influye en positivo o en negativo, la verdadera razón del cambio a parámetros positivos tiene que ver con una estrategia adecuada por parte de fabricantes y distribuidores para adaptarse a las nuevas tendencias de los consumidores. Estrategia iniciada hace dos o tres años, con consecuencias asumidas a corto plazo, pero con objetivos conseguidos a medio.

El trasvase de las ventas del canal tradicional hacia el canal de gran consumo, si bien ha sido positiva también trajo consigo una necesaria adaptación. Adaptación que posteriormente volvió a necesitar una readaptación, en este caso para ajustarse a las nuevas tendencias de los consumidores que exigían una reducción en el tamaño de los envases y por tanto también del precio por unidad.

A ello también se ha ido añadiendo un mayor uso de productos multiuso, una dura competencia con las MDD (menores márgenes) y un ajuste (debido a carácter estacional, ya mencionado anteriormente) del stock en los puntos de venta. Todo ello, si bien llevó una ampliación del volumen del mercado, también tuvo como resultado un recorte de su valor.

Pese a este ajuste (sufrido, aunque conocido y asumido), las empresas fabricantes continuaron realizando lanzamientos de nuevos productos o ampliando sus acciones promocionales con el objetivo de dinamizar el mercado.

Y el resultado finalmente ha sido positivo: el incremento en volumen de ventas se ha estabilizado; la evolución del valor de la categoría se ha equiparado a la del volumen e incluso la ha superado; y los nuevos sistemas, como por ejemplo los ahuyentadores eléctricos, aportan dinamismo y valor al mercado. Un largo "vía crucis" de ajustes y ensamblajes, con viejos compañeros de viaje y otros nuevos a los que conocer y con los que convivir, en el que llegar a conseguir la adaptación ha sido una pura cuestión de estrategia.

Puede leer el informe de mercado completo en el nº 1623 de la revista ARAL.