Aral Digital.- Representantes del sector de la alimentación, el pequeño comercio, la distribución, Ecoembes y Ecovidrio han comparecido hoy, 21 de junio, en Madrid ante los medios de comunicación para denunciar los “graves efectos” para los consumidores, comercios e industria que tendría la implantación del Sistema de Depósito Devolución y Retorno (SDDR) de envases, tal y como lo recoge el proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que será votado mañana en el Senado.

Paloma Sánchez, directora del Departamento de Medio Ambiente de FIAB; José Guerrero, secretario general de Confederación Española del Comercio (CEC); Idoia Marquiegui, de Anged; Ignacio García Magarzo, director general de Asedas; Aurelio del Pino, director general de ACES; Melchor Ordóñez, director general de Ecoembes; y Javier Puig de la Bellacasa, director general de Ecovidrio, aseguran que este proyecto legislativo “da la opción al Gobierno de implantar el SDDR sin más condición que un estudio de viabilidad”, con lo que los sectores afectados no podrán “decidir sobre una cuestión de la que son responsables de su financiación y gestión”.

“España tiene uno de los sistemas de distribución alimentaria más eficientes y competitivos de Europa, con precios algo más bajos que la media, pero si se implanta el SDDR nuestros establecimientos serán más ineficientes y nuestros precios serán menos competitivos”, alerta García Magarzo.

Así, la distribución ve “inasumible” la puesta en marcha de este sistema, que conllevaría la implantación en España de alrededor de 20.000 máquinas para la devolución de envases, con un precio unitario estimado en 20.000 euros, lo que implicaría un desembolso cercano a los 400 millones de euros, sólo para comprar las máquinas. “Su implantación crea problemas a las empresas de distribución, ya que supone un desembolso muy elevado, y a los clientes, ya que aumenta el tiempo de espera para hacer la compra”, puntualiza Idoia Marquiegui.

De esta misma opinión es Aurelio del Pino, quien manifiesta que el nuevo modelo incluye costes invisibles de personal, logísticos y de gestión”. Además, a la inversión inicial habría que sumar el coste de otras infraestructuras complementarias -cintas transportadoras, máquinas compactadoras de envases, plantas de conteo-, o el lucro cesante por la pérdida de espacio para venta o almacén.

Según estas asociaciones, el SDDR es un sistema de reciclado de envases 8,5 veces más caro que el actual -sistema de recogida selectiva-. Así, los ciudadanos tendrán que abonar un depósito por cada envase, que sólo se recuperará si lo devuelve al comercio en perfecto estado de limpieza y conservación (como sucede en otros países europeos).

Por su parte, el pequeño y mediano comercio, “que está viviendo momentos dramáticos”, no podría hacer frente a las “altas inversiones económicas” de gestión y de personal que requiere la puesta en marcha y posterior operación el nuevo sistema, “lo que podría acarrear el cierre de establecimientos”, remarca José Guerrero.

Más de 80.000 establecimientos no disponen de espacio suficiente para la instalación de las máquinas y de las zonas de almacenamiento y manipulación que exige el nuevo sistema, lo que les obligaría a implementar un sistema manual con costes importantes en mano de obra, espacio de almacenamiento y transporte, entre otros. “Es un sistema inviable para el pequeño y mediano comercio”, finaliza Guerrero. Asimismo, destacan estas entidades que el SDDR sólo afectaría a los envases de bebidas de plástico, metales y vidrio y que estos sólo supondrían el 25% de todos los envases gestionados hoy por Ecoembes y Ecovidrio.

“Los costes de este sistema son inasumibles”, afirma Paloma Sánchez. Según el estudio realizado por Sismega, se estima que la inversión necesaria para implantar el SDDR alcanzaría los 465 millones de euros, a lo que habría que añadir un coste anual neto de gestión de 570 millones de euros. Este esfuerzo, en el mejor de los escenarios de recuperación de envases por el SDDR, supondría apenas un incremento del 2% sobre la tasa de reciclado actual, y “supone duplicar un sistema actualmente instalado”, prosigue la representante de FIAB.

“El modelo actual de recogida selectiva es perfectamente funcional y eficiente y cumple con los objetivos marcados desde Europa”, enfatiza Javier Puig de la Bellacasa. “Hemos demostrado ser eficaces con el sistema de reciclado actual”, corrobora Melchor Ordóñez, de Ecoembes.

También asegura Ordóñez que detrás de la ONG Retorna -que ha realizado “lobby” a favor de este proyecto de ley-, se encuentran dos fabricantes de estas maquinas de devolución de envases, algo que “ellos no ocultan”. Así lo ha ratificado, Ana Gutiérrez, representante de la organización no gubernamental, y presente en la rueda de prensa, que indica que cuentan con el apoyo de dos o tres empresas fabricantes de estas máquinas. No obstante, afirma que “no está de acuerdo” con las cifras ofrecidas por los convocantes de la rueda de prensa.