La multinacional estadounidense de productos de higiene corporal Gillette Company aprobó el pasado 18 de diciembre un plan de reestructuración a nivel mundial, que generará un volumen de ahorro estimado de 125 millones de dólares (22.950 millones de pesetas) anuales. Dicho programa, que se desarrollará en los próximos doce meses y supondrá una partida sobre beneficios después de impuestos de 430 millones de dólares (78.948 millones de pesetas), implicará la supresión de 2.700 empleados - el 8% de la plantilla del Grupo-, el cierre de ocho centros de producción y de 13 centros de distribución. Según Edward F.DeGraan, Consejero Delegado de Gillette Company, “con estas medidas se mejorará significativamente la eficacia de todas las actividades de la empresa, se racionalizará al máximo la cadena de suministros y reducirá aún más nuestro volumen de costes. Los ahorros obtenidos con este programa, junto con el nivel de crecimiento por nuestras tres grandes áreas de actividad fundamentales, constituirán un impulso real para nuestros ingresos y un aumento considerable del valor para nuestros accionistas”. Entre las medidas que se llevarán a cabo se incluye una readaptación de la estructura organizativa mediante la concentración de las funciones de gestión; reducción de centros productivos y la subcontratación de la fabricación de productos no esenciales para la empresa, con bajo volumen de ventas; racionalización de la cadena de suministros y desmantelamiento de activos improductivos.