Bajo el título "Los retos estratégicos para el nuevo milenio", recientemente se celebró en Londres la primera conferencia internacional sobre el futuro de la industria de la confitería, organizada por Leatherhead Food Research Association y patrocinada por Palatinit, empresa productora de Isomalt. Entre las principales conclusiones extraídas en este encuentro destaca la necesidad de que la industria de la confitería tienda hacia la creación de marcas cada vez más definidas de acuerdo a targets de consumidores concretos y valores específicos, en detrimento de una estrategia de negocio basada en volúmenes de producción. Asimismo, se resaltó la necesidad de adaptar la naturaleza de la industria de la confitería a los cambios que está experimentando el consumidor en busca de una mejor calidad de vida, y que está llevando a un importante desarrollo de los productos sin azúcar. En este sentido, las consultoras especializadas en el ámbito de la alimentación y nuevas oportunidades de mercado, Dragon y Moira Research, coincidieron en destacar que los retos de la industria de confitería deben dar respuesta a los cambios de hábitos de la sociedad, y un nuevo estilo de vida más saludable. Este nuevo contexto determina nuevas necesidades y valores emocionales y con ello nuevas oportunidades de negocio en productos que preserven la salud, aseguren el cuidado e higiene dentales o estimulen nuevas necesidades, ofreciendo nuevas gratificaciones con productos que incorporen novedades nutricionales y funcionales. En cuanto a la situación actual de la industria, el presidente de la división de confitería del grupo CSM, Paul Kenninck, y el director de la división europea de alimentación de Credit Suisse First Boston, Martín Dolan, coincidieron en la necesidad de que la industria de la confitería tienda hacia la concentración, con el objetivo de ganar competitividad y dar respuesta al crecimiento y demanda de los distintos mercados internacionales. Un dato ilustrativo de este tendencia es que el 48% del merado europeo está concentrado en tan sólo tres empresas. Se trata de que las empresas desarrollen marcas globales adaptadas a los distintos mercados, mediante diferentes packaging, sabores o beneficios funcionales. Paul Kennick también destacó el emergente crecimiento que están teniendo a nivel mundial los productos sin azúcar, un área estratégica y prioritaria en su grupo, que en la actualidad representa la cuarta parte de su cifra de negocios, que se sitúa en los 2.100 millones de euros, y que la compañía prevé que en unos pocos años aumente hasta el 50%.