La huelga de transporte está afectando también a las centrales de compra, y se calcula que cada día de paro las centrales españolas pueden ver disminuida su facturación total en más de 10.000 millones de pesetas, según la Asociación Nacional de Centrales de Compra y de Servicios (ANCECO). Además, esta situación no sólo está perjudicando a las centrales, sino también a los fabricantes y comerciantes detallistas, al no poder satisfacer a sus clientes finales. Esta situación se acentúa por la tendencia actual de reducir al máximo los niveles de almacenaje, tipo "just in time", que se traduce en una reducción de gastos pero incrementa considerablemente la dependencia de la empresa a los servicios de transporte.