ARAL Digital.- El perfil calórico global de la población española muestra un índice de proteínas de un 17%-18% y un porcentaje de grasas del 42%, ambos por encima de los valores recomendados, según apunta la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE) realizada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). En el caso de las proteínas, el porcentaje recomendado oscila entre el 10% - 15%. En el caso de las grasas, debe ser menos del 35%.

El estudio Dieta y Riesgo de Enfermedades Cardiovasculares en España (DRECE)2, del Instituto de Estudios Biomédicos, también confirma esta tendencia, ya que recoge que actualmente tan solo el 42,2% de la energía que ingieren los españoles proviene de los hidratos de carbono.

El mismo estudio advierte que pese a que la ingesta calórica es menor que hace dos décadas, el índice de obesidad es más elevado. La población adulta española ingiere una media de 2.542 calorías diarias, unas 250 calorías menos que lo que consumía en el año 1991 y sin embargo la obesidad ha aumentado. Si bien dentro de las causas de la obesidad se reconocen factores genéticos, endocrinos, neurológicos, psicológicos y ambientales, en general, todo ello se concreta en un desequilibrio entre la energía ingerida y el gasto realizado. Estos datos vienen a confirmar que a pesar del descenso de las calorías ingeridas, al reducirse de forma más significativa el nivel de actividad física, la obesidad sigue creciendo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición (EFSA)3 propone que del 45 al 60 % de la energía sea aportada en forma de hidratos de carbono y afirma que los estudios de intervención aportan evidencia de que dietas bajas en hidratos de carbono (menos del 50 % de la energía) y altas en grasa (más del 35 % de la energía) están asociadas a efectos adversos a corto y a largo plazo sobre el peso corporal.