La denominación de origen Calatayud espera una reducción de la producción, que se recogerá a principios de septiembre del presente año, de un 35% respecto al año anterior. La disminución de la cosecha se debe a factores como las heladas primaverales (frecuentes en la zona), los calores excesivos en época de floración, que producen un mal cuajado del fruto conocido como corrimiento y que afecta principalmente a la variedad garnacha negra, y la sequía que se lleva sufriendo desde hace años.

Por el contrario, la recolección suministrará una cosecha de muy buena calidad, por la baja incidencia en plagas y enfermedades criptogámicas, que hará que los 15 millones de kilos se conviertan en 11 millones y medio de vino de uva.