La climatología del pasado verano tampoco resultó como se esperaba. Y van… Sin embargo, la última campaña del helado (mayo-septiembre 2014) trajo consigo una agradable sorpresa. Los buenos datos del comienzo y cierre de la misma contribuyeron a sólidos crecimientos de las ventas de estos productos en el canal de alimentación. Y todo ello pese al más que "horrible" comportamiento en el valle de la campaña (julio-agosto).

Es sabido que el mercado de helados cuenta con una variable difícil de romper, al menos en España, como es la estacionalidad. El consumidor español espera al ascenso de las temperaturas para lanzarse a comer helados… Y tampoco en exceso: alrededor de 6,5 litros anuales per cápita. Lejos de los más de 12 litros que consume cada ciudadano de los países nórdicos. Quizá será porque allí el buen clima ni está ni se le espera… Bromas aparte, los buenos datos registrados durante el pasado ejercicio suponen un punto de partida para pensar en que quizá los helados también puedan llegar a ser un alimento más incorporado habitualmente por los españoles a su cesta de la compra.

La consultora IRI fijaba para el TAM enero 2014 un volumen de ventas de helado en el canal de alimentación un -4,6% inferior al obtenido un año antes, y perdiendo por el camino casi ocho millones de litros. En paralelo, el valor del mercado constriñó un -4,1%, lo que supuso facturar 24 millones de euros menos.

Sin embargo, para el TAM enero 2015 esos datos teñidos de rojo se han tornado "verde esperanza". Como ya hemos adelantado, el pasado ejercicio fue positivo para este mercado al registrar avances tanto en volumen como en valor de ventas. En el primer caso el incremento alcanzó el 3,8%, lo que supone añadir seis millones de litros a los obtenidos en el mismo periodo del año anterior y llegar a los 165,8 millones (por encima también de las cifras obtenidas hace dos años). Este vigor, que podría haber sido menor debido al menor volumen de los formatos más promocionados durante los dos últimos años, también se reflejó en el valor de la categoría ampliándose en un 5,6% y pasando de 574,7 a 607 millones de euros.

La realidad ha superado las previsiones

Estos datos se situaron incluso por encima de las previsiones que hace justamente un año hacía la propia Asociación Española de Fabricantes de Helados (AEFH). La entidad -que representa en torno al 55% del mercado español heladero y agrupa a las principales empresas del sector- auguraba entonces un incremento del consumo del 1% "tras años de contracción por la crisis".

Positivamente, la realidad ha superado las previsiones. Y no ha sido por la mejoría de la economía y del consumo, que comenzó a sentirse al finalizar el último semestre del año pasado. Estos crecimientos se han sustentado, sobre todo, en el incremento de la oferta en formatos y precios, en las novedades presentadas por los fabricantes, en la ampliación de la gama de productos enmarcados entre los "saludables" cada vez más demandados por los consumidores, así como en la ampliación de los meses "recomendables" para el consumo de helado.

El objetivo era frenar el descenso sufrido por este mercado en los años de crisis, y a la vez seguir intentando romper la dichosa estacionalidad y empujar a los helados "al cesto" de la dieta habitual de los españoles. Y los datos señalan que se está consiguiendo, gracias al poder de innovación y desarrollo de la industria heladera, que favorece la presentación de un elevado número de lanzamientos cada año.

Al incremento del mercado en el canal de alimentación, también hay que sumar la ligera mejoría que parece experimentar el canal impulso gracias a la reactivación económica. Está claro que "hay ganas de helado", de probar los nuevos sabores y variedades en familia (parece que este año volverán las tarrinas de mayor volumen)... A ver si a esa recuperación se une, este año sí, la climatología en los meses centrales del verano.

Puede leer el informe de mercado completo en el nº 1623 de la revista ARAL