Aecoc ha presentado, junto a Nielsen y Checkpoint, el estudio ‘Gestión del desperdicio alimentario en la gran distribución’. Lo han hecho en el VII Punto de encuentro de la asociación contra el desperdicio alimentario, que tuvo lugar en el Auditorio Fundación Pablo VI de Madrid y reunió a más de 300 profesionales de empresas, administraciones y Ongs. Entre los datos destaca el 3.5% de los alimentos frescos que no llegan a comercializarse y el 2,05% de estos que se desperidician. 

El 50% de los encuestados destaca que la fruta y verdura es lo que más se desperdicia, por delante del pescado (42%) y de la carne (8%)

Sobre las fases en las que se genera el desperdicio, el 75% de las cadenas apunta a la manipulación de los productos por parte de los consumidores, mientras que un 42% considera que también a la venta asistida y un 33% que señala deficiencias en el transporte desde la plataforma logística hasta los puntos de venta.

Estrategias de control 

El 12% de la pérdida se destina a la donación, por un 29% que se recupera o se recicla y un 59% que acaba en el gestor de residuos.  Las cadenas atribuyen el bajo porcentaje de donación a las condiciones que son necesarias para el transporte y conservación.

También es importante la identificación del desperdicio. El  58% de la potencial pérdida se localiza a través de protocolos de supervisión. El 17% se identifica a través del uso de tecnologías que generan alertas y otro 17% se produce mediante el análisis de fechas de vida y consumo óptimo. Solo el 8% se detecta a través del aspecto de los productos.

En cuanto a la estrategia de prevención, el 42% de los distribuidores se apoya en la tecnología, como apps para la gestión del producto no comercializable y etiquetas para seguir la vida útil del alimento.  Junto al desarrollo tecnológico, las cadenas se centran en mejorar la gestión de los stocks, los procesos logísticos y una mayor coordinación entre departamentos. 

David Pérez del Pino, director general en Checkpoint Systems para España y Portugal, comenta que cada vez son más conscientes “de la necesidad de avanzar para limitar el desperdicio y que la tecnología juega un papel importante en este avance para poder gestionar la vida útil del stock". Por su parte, Cristina Blazquez, alta ejecutiva de Nielsen, opina que gracias a estudios como este “se pueden adoptar las soluciones más adecuadas, desde el retailer hasta el consumidor, para solucionar los problemas que existen”.