Las empresas de distribución con base alimentaria participan en los grandes temas de la agenda medioambiental, social y económica que se presentan para este año 2020. Entre ellas, la búsqueda de la sostenibilidad medioambiental es una de las prioridades en el ámbito nacional y europeo y, también, una línea de trabajo estratégica que afecta a todas las fases de negocio relacionadas con el gran consumo. 

“Debemos avanzar en cuestiones como la eficiencia energética en tienda y en logística y, sobre todo, en la introducción de la economía circular en todos los procesos”

El supermercado es el modelo de distribución alimentaria más sostenible por razones de localización, surtido y movilidad. Aun así, debemos avanzar en cuestiones como la eficiencia energética en tienda y en logística y, sobre todo, en la introducción de la economía circular en todos los procesos.

Para que esta aspiración de la economía circular sea una realidad lo antes posible se ha de convertir en un objetivo compartido que requiere la implicación empresas, instituciones y ciudadanos. El reto es avanzar en la reducción y reciclaje de plásticos y otros materiales para devolverlos al sistema productivo y reducir el desperdicio al mínimo posible; esto solo se alcanzará con sistemas de recuperación y reciclaje eficientes y con un ejercicio de responsabilidad por parte de todos, demandado por los ciudadanos. Además, el reto medioambiental, para que tenga resultados tangibles, tiene que tener en cuenta criterios técnicos, económicos y sociales realistas

“El supermercado es un formato que supone un pilar para luchar contra la despoblación y para dotar de servicios igualitarios a todo el territorio”

Enlazando con la cuestión medioambiental, y con implicaciones también sociales y económicas, otro de los grandes desafíos del año 2020 en España es la lucha contra la despoblación rural. El supermercado es un formato que supone un pilar para luchar contra la despoblación y para dotar de servicios igualitarios a todo el territorio. Gracias a la labor de muchas empresas de supermercados regionales, que apoyadas por las centrales de compra pueden competir con cadenas de carácter nacional, en España la mayoría de los consumidores tienen acceso a una dieta completa, variada y segura a unos 10 minutos de sus domicilios. 

Esto significa, en definitiva, contribuir a la fijación de población en zonas rurales. La presencia de supermercados, muchos de ellos cooperativas y pequeños franquiciados, es un elemento de creación de empleo directo e indirecto. Además, en estas zonas, gracias a los supermercados regionales, muchos agricultores sin volúmenes de producción suficientes para llegar a grandes cadenas, encuentran en los supermercados canales de distribución para sus productos. 

La relevancia del sector de la distribución con base alimentaria, definido por su capacidad de creación de empleo estable, inversión y productividad, en la economía española nos hará también estar presentes en otros debates que afectan directamente al devenir de las empresas de supermercados. Podemos mencionar uno de ellos, planteado recientemente a través de la Comisión de Competitividad, Comercio y Consumo de CEOE, como es el hurto multirreincidente. La lucha contra la impunidad de las bandas organizadas que realizan estos delitos cuesta 300 millones de euros a las arcas del Estado y 1.800 al comercio en su conjunto, además de crear una fuerte sensación de inseguridad en los ciudadanos. El reto aquí es realizar modificaciones en el Código Penal que desincentiven estas prácticas.

“El supermercado de proximidad afronta también un entorno cambiante en los hábitos de compra en el que debe saber abordar las necesidades sociales relacionadas con la conveniencia, el surtido, la accesibilidad y las nuevas tecnologías”

El supermercado de proximidad afronta también un entorno cambiante en los hábitos de compra en el que debe saber abordar las necesidades sociales relacionadas con la conveniencia, el surtido, la accesibilidad y las nuevas tecnologías. La estructura de la distribución con base alimentaria en España, marcada por el equilibrio entre formatos y cadenas regionales y nacionales, así como la capacidad de innovación, tanto en el surtido como en la introducción de la tecnología, contribuyen a afianzar la fortaleza del sector, que se basa en la accesibilidad, para el consumidor y para los productores, el equilibrio, en formatos de tiendas y surtidos, y, como se ha dicho antes, la economía circular, en la búsqueda de la sostenibilidad social, económica o medioambiental.

Desde Asedas intentaremos contribuir a todos estos desafíos compartidos con el espíritu que nos ha guiado a lo largo de los últimos 20 años: el diálogo, el consenso, la escucha activa y la aportación de soluciones que creemos realistas y beneficiosas para todos.