En un mercado saturado de marcas y productos, una buena experiencia de compra es uno de los factores de peso a la hora de elegir el producto. Y no estamos hablando de un factor más, sino de uno de aquellos que marca la diferencia. Esa diferencia que puede convertir el proceso de venta (algo de lo que los clientes, y las personas en general, huimos) en una experiencia de compra (algo que suele gustarnos a todos)

Guiar a los consumidores a través de una experiencia placentera es uno de los principales objetivos de las empresas de bienes de consumo y de distribución. Por este motivo, las compañías de este sector apuestan por innovar en el desarrollo de productos, pero también en mejorar el diseño de los lineales. Ambas líneas de mejora tienen por objetivo garantizar la venta. De la experiencia de compra que ofrezcan a los potenciales consumidores va a depender el éxito de un producto o marca.

Orquestar el proceso de compra es una tarea compleja si no se cuenta con las aplicaciones adecuadas. Conseguir que el diseño de un producto capte la atención del cliente o que la disposición de la tienda invite a la compra, no se puede resolver en el momento de colocar el producto en el estante. El proceso empieza mucho antes; es el resultado de la innovación y de una planificación exhaustiva que comienza con el diseño del producto propiamente dicho. A través de las soluciones tecnológicas apropiadas se puede diseñar la experiencia de compra y, al mismo tiempo, mantener la homogeneidad en todos los puntos de venta.

Para lograr la experiencia deseada, el primer paso es contar con el producto adecuado, que tenga probabilidades de éxito. Aplicaciones como Perfect Product, una plataforma digital de colaboración, permiten evaluar la calidad de la experiencia de compra respecto a un producto determinado y pronostican la predisposición del cliente a repetir la compra. En un entorno en el que más del 80% de los nuevos productos fracasan en el primer año de vida, poder evaluar el comportamiento mediante la simulación, se traduce en una llegada al mercado más rápida y en un aumento de las ventas. En última instancia, la famosa diferenciación de productos que todos buscamos.

"En un mercado saturado de marcas y productos, una buena experiencia de compra es uno de los factores de peso a la hora de elegir el producto"

Una vez que se ha desarrollado el producto, hay soluciones tecnológicas que acompañan todo el proceso de packaging, desde la generación de la idea hasta la validación del envase final. Este procedimiento digital incluye simulaciones que evitan errores, con el consiguiente ahorro de costes y mejora de los procesos. Este tipo de solución ya ha sido elegida por empresas como Barilla, que sabe que tiene entre tres y ocho segundos del tiempo del consumidor para hacer que la balanza de la compra se incline a su favor y por ello ha optimizado el proceso de creación de etiquetado de envases con tecnología colaborativa.

El tercer escollo, una vez que el producto ha sido creado y se ha elegido el mejor envasado y etiquetado, es diseñar las estanterías, es decir, elegir la colocación de los productos dentro de cada tienda. Si realizamos este proceso en un entorno colaborativo 3D, podemos gestionar de forma eficaz la disposición de los productos en las estanterías y otros elementos como la iluminación o el merchandising. Esto permite a la empresa de bienes de consumo y al distribuidor hacer una simulación virtual de las colocaciones de productos con la que podrán imaginar y poner en marcha las mejores experiencias de compra, al mismo tiempo que se comprueba su efectividad antes de llevarlas a cabo en un entorno real.

Una vez que se ha adaptado la estrategia de estanterías a las tiendas locales hay que adecuar el espacio adjudicado a cada categoría, tamaño, formato de la tienda, etc. Todo ello modificando las estanterías y su disposición para ajustar el mobiliario a cada punto de venta. Esta operación puede llevarse a cabo localmente o a partir de una oficina central, lo que abarata costes y simplifica el proceso.

Con este tipo de herramientas, se pueden ver, en sesiones de realidad virtual, cómo quedarán las estanterías, lo que es muy útil para evaluar la estrategia y hacer cambios. Y lo más importante, se necesitan menos recursos que si se define la disposición de los productos a través de maquetas físicas en las tiendas.

La tecnología guía a las empresas a través de todos estos pasos, para que puedan ofrecer al consumidor la mejor experiencia; convirtiendo el proceso de venta en el placer de comprar.