AMDPress.- Los tribunales han respaldado a las grandes superficies comerciales en su lucha por romper el monopolio de ventas en los productos de parafarmacia. Aunque en la práctica estos artículos son ofertados desde hace años por los hipermercados, el asunto estaba recurrido ante distintas instancias judiciales, que ahora han cerrado el proceso a favor de ANGED (Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución), patronal que representa a empresas como Carrefour, Hipercor, Alcampo y Eroski.

La última sentencia a este respecto ha sido dictada recientemente por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, que ha desestimado el recurso interpuesto por Nestlé, que defendía las mismas tesis que otras compañías del sector farmacéutico, como Novartis, Alter y Ordesa, contra una resolución anterior de 2002 que permitía a la gran distribución vender en sus centros los productos que no se consideraran medicamentos. Este largo pleito comenzó en diciembre de 1998, cuando el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) liberalizó la comercialización de productos de parafarmacia, como papillas y tarritos para bebés.

Los magistrados del Tribunal Supermo han empleado los argumentos utilizados hace seis años y medio por el TDC, advirtiendo que “la combinación de un precio recomendado y un canal de distribución exclusivo convierte a aquél en un precio fijo que, al ser seguido por todos los minoristas, permite que todos mantengan los mismos márgenes y la competencia desaparezca”. “Compre donde compre el producto, el consumidor lo encontrará de esa forma siempre al mismo precio, que para mayor seguridad está impreso en el envase”. Así ocurría con los laboratorios que, según el Supremo, al tener como canal exclusivo de venta a la farmacia, se aprovechaban de la uniformidad de sus márgenes comerciales. Además, la farmacia debía regirse por los precios fijados por estas compañías.

Fuentes judiciales han admitido que, salvo aquellos elementos de uso restringido para el consumidor, los monopolios en las ventas no deben existir, por lo que avanzan que en el futuro se producirán nuevos fallos favorables a los hipermercados en este sentido, como ya ocurrió en su día con los cosméticos y los automóviles.