AMDPress.- La filial española de la multinacional Cadbury Schweppes facturó más de 350 millones de euros durante el pasado año, con un aumentó del 6% respecto a los 329 millones de 2001. Por su parte, el volumen comercializado alcanzó los 489,97 millones de litros, cifra similar a la del año anterior y que se espera incrementar hasta los 500 litros en 2003. Como resultado de estas cifras la firma registró un beneficio de 25 millones de euros, un 6% más que en 2001, según los datos facilitados durante la inauguración de la nueva fábrica de Barberá del Vallés (Barcelona).

Según la compañía, Cadbury Schweppes Bebidas de España se ha situado en la segunda posición del mercado de bebidas refrescantes gaseosas, con una cuota del 15%, por delante de Pepsi (12%) y detrás de Coca Cola (65%).

De cara al presente ejercicio, la firma tiene previsto reposicionar algunos de sus productos y presentar nuevas referencias. Así, Cadbury Schweppes redefinirá su producto La Casera, operación que también está realizando con su línea de tónicas. Asimismo, llevará a cabo un rediseño de sus marcas Vida, de zumos, y Pink Fish, bebida energética. Y, por último, lanzará al mercado español dos bebidas desarrolladas en Estados Unidos: Snapple y Clamato.

Para consolidar estos planes y los resultados obtenidos en 2002, la firma contará con las fábrica inaugurada hoy, martes 25 de marzo, en Barberá del Vallés (Barcelona). Estas instalaciones han supuesto una inversión de unos 12 millones de euros y sustituyen a la antigua planta que Cadbury Schweppes poseía en la ciudad de Barcelona. El centro alojará líneas de botellas de cristal retornable, con una capacidad de 60.000 botellas por hora, y moverá unos seis millones de cajas al año.

La producción de la fábrica, fundamentalmente en vidrio y dirigida a hostelería, irá destinada a Cataluña, Aragón, Baleares, Levante y parte del norte de la Península Ibérica (País Vasco y Navarra).

Con una superficie construida de más de 7.800 metros cuadrados, las nuevas instalaciones emplearán a una plantilla de 150 personas, distribuidas entre la zona de fabricación, que ocupa 6.750 metros cuadrados, y la de oficinas, de 1.150 metros cuadrados.

En el capítulo de inversiones, durante el pasado año Cadbury Schweppes dedicó 15 millones de euros a ampliar y adecuar al medio ambiente las instalaciones de su fábrica de Toledo.