El director general de Campofrío en el sur de Europa, Paolo Soares, ha analizado en el marco del 34º Congreso Aecoc de Gran Consumo los planes de la compañía, que prevé cerrar 2019 con un crecimiento del 3%, hasta alcanzar los 900 millones de euros de facturación en España y los 2.000 millones para el global del negocio en Europa. “Tenemos buenas perspectivas para la campaña navideña y las previsiones para 2020 también son positivas”, ha asegurado Soares.

A preguntas de los medios, el directivo de Campofrío ha explicado el nulo impacto en el negocio de la situación de inestabilidad en Cataluña. Como tampoco el Brexit o las políticas arancelarias proteccionistas de Estados Unidos les están afectando, dada la escasa presencia de la empresa en estos países.

Alcanzar los 900 millones de euros de facturación en España y los 2.000 millones para el global del negocio en Europa, es la previsión de Campofrío

En opinión de Soares, "la crisis porcina china podría ser una oportunidad para los productores españoles". Las tensiones entre China y Estados Unidos han provocado que Europa pase a ser el principal proveedor de cerdo del país asiático y, dentro del continente, España lidere las exportaciones..

Soares también ha destacado el papel que jugarán la línea de productos no cárnicos para el crecimiento futuro de la compañía. Los quesos, los alimentos vegetarianos y las proteínas no cárnicas representarán el 10% del negocio en unos años. Son el eje de negocio que más crece y será el ámbito donde la empresa tendrá más innovaciones en 2020, según ha avanzado el director general de Campofrío en el sur de Europa; a la vez que  ha destacado que quieren ser una marca de alimentación global para responder a las necesidades de un consumidor que busca una dieta más equilibrada, sana y sostenible. "Queremos dar a nuestros consumidores más alternativas", ha indicado Soares.

Por último, el directivo ha puesto el foco sobre el trabajo de la empresa en sostenibilidad y ha indicado que la prioridad de Campofrío pasa por eliminar los plásticos de un solo uso, encontrar materiales que lo reemplacen siempre que se garantice la seguridad alimentaria, y lograr que el plástico utilizado sea reciclado o 100% reciclable.