El mercado de leche líquida creció durante el pasado ejercicio un 2% en volumen, hasta situarse en 4,6 millones de toneladas y un 4% en valor, para llegar a los 2.197 millones de euros (365.700 millones de pesetas), según un reciente estudio de la consultora DBK.

En el informe se señala que este crecimiento, a pesar de la marcada estabilidad de los precios, responde al fortalecimiento que se ha producido en el gasto realizado en alimentación y la buena aceptación que entre los consumidores ha tenido la leche enriquecida, un segmento de valor añadido que cambió la tendencia negativa del sector a partir de 1999, año en que ya incrementó su volumen en un 1%.

DBK cifra el volumen del mercado de mantequilla en 16.100 toneladas en 2000 , cifra muy similar a la registrada el año anterior, para un valor de 59,2 millones de euros (9.855 millones de pesetas) que suponen un incremento del 2,5%.

En lo que respecta a las exportaciones en 2000 también se registró un fuerte repunte de este capítulo contabilizándose aumentos en valor del 102,7% para la leche líquida envasada y del 24,2% para la mantequilla, consolidado Francia y Marruecos su posición como principales clientes.

En cuanto a la estructura de la oferta DBK apunta que por razones de rentabilidad el sector ha tendido a la concentración, una situación que se ha acelerado en 2000 con operaciones de relevancia. De esta forma el número de empresas fabricantes de leche líquida y mantequilla se ha reducido significativamente para situarse en 176 en 2000, las cuales han generado un volumen de empleo de unos 9.000 trabajadores, con una media de 51 empleados por empresa. Grupo Puleva lidera el sector tras completar en 2000 la integración de Granja Castelló y Leyma-Ram, seguido de Grupo Leche Pascual y Capsa. Entre estos tres operadores DBK señala que absorben más del 45% del valor total del mercado.

El mayor control sobre la “leche negra” (excedente de leche respecto a la cuota asignada por la normativa comunitaria) está impidiendo, según la consultora, que la ampliación de la cuota de producción láctea suponga un incremento efectivo en la oferta de leche nacional, traduciéndose en una tendencia al alza del precio en origen que repercutirá negativamente sobre la rentabilidad de las industrias lácteas en 2001.