España es el primer productor y principal exportador mundial de orujo de oliva, sin embargo este aceite es el gran desconocido del mercado español. Un reto que asumen desde ORIVA, la Interprofesional del Aceite de Orujo de Oliva, que tras su creación en mayo de 2015 ha emprendido "la batalla" de hacer más visible el producto y recuperar el reconocimiento que merece el que está considerado como el segundo aceite vegetal más saludable, solo por detrás del de oliva en sus distintas variedades.

"Estamos empeñados en que se aumente el consumo de aceite de orujo de oliva en España, un alimento que ahora no entra en la cesta de la compra y que en los últimos años ha sido desplazado por otros aceites de peor calidad, como los de semillas, tanto en los hogares como en los sectores Horeca y en la industria alimentaria", según explica el presidente de ORIVA José Luis Maestro Sánchez-Cano.

Con una facturación conjunta en torno a los 150 millones de euros, 45 extractoras y nueve refineríasen seis comunidades autónomas -Andalucía, Castilla-la Mancha, Extremadura, Cataluña, Navarra y Murcia-, el sector orujero español proporciona alrededor de 3.000 puestos de trabajo directos y 15.000 indirectos. Según datos de AICA, elaborados por ANEO, en la última campaña 2016/17, la producción en España de aceite de orujo de oliva ascendió a 115.243 toneladas.

En España se comercializa solo el 15%

Actualmente el 85% de la comercialización del aceite de orujo de oliva español se destina a mercados exteriores, que demandan con gran interés el producto, alcanzando las 106.129 toneladas en la última campaña 2016/2017, un 7,1% más que en la anterior y un 19,9% más que en la media de las cuatro anteriores. Los principales países de exportación durante la campaña 2016/2017 fueron Italia -donde fue a parar el 26% del total- y EE.UU. -que supone un 11%-; seguidos de Portugal -con un 9%-, Emiratos Árabes -el 7%-, India -un 2%- y China -el 1%-. El 39% restante se compra en otros lugares del mundo. En España, mientras, se queda un escaso 15%. En concreto, en la última campaña se comercializaron 16.831 toneladas, tras sufrir el mercado interno un descenso del 2% en comparación con la anterior; aunque con respecto a la media de las cuatro campañas pasadas sus ventas hayan visto un incremento del 17,6%.

En el mercado español el impacto negativo que tuvo en la reputación e imagen del producto la declaración de la alerta alimentaria decretada por el Ministerio de Sanidad en el año 2001 ha lastrado su desarrollo haciendo que, a pesar de su competitivo precio, su alta durabilidad y estabilidad en frituras o su sabor neutro, sea un producto que pasa prácticamente desapercibido tanto para los consumidores como para los profesionales de la restauración. En estos años, la distribución no ha dado el paso de volver a introducirlo de forma evidente en los lineales y las industrias transformadoras de alimentación lo siguen ignorando.

Según el estudio entre consumidores en España realizado por GfK para ORIVA, solo un 4,5% de encuestados mencionaron el orujo de oliva entre los aceites para consumir, aunque un 56,8% reconocía saber de su existencia -incluso sin haberlo probado-. Son los mayores de 60 años los más familiarizados con él y es más conocido en localidades pequeñas y medianas que en las grandes ciudades. Mientras, uno de los puntos esgrimidos en relación a su escaso uso en la industria alimentaria es también el desconocimiento de sus ventajas y el hecho de que no haya una demanda específica por parte del consumidor.

Comunicación, promoción e investigación

Conscientes de que para volver a posicionar al orujo de oliva "en el lugar que le corresponde" es vital la comunicación, promoción e investigación sobre el producto, ORIVA ha hecho de estos aspectos los pilares centrales de su actividad. La Interprofesional orujera está enfocada en lograr transmitir los valores intrínsecos del producto, su importante faceta medioambiental y su contribución económica.

ORIVA aglutinaba a todos los integrantes que conforman la cadena de valor del aceite de orujo de oliva con las cinco principales asociaciones: INFAOLIVA, Cooperativas agroalimentarias de España, ANEO, ANIERAC y ASOLIVA

"Estamos comprometidos con la investigación, el desarrollo y la innovación. Por eso, estamos desarrollando una serie de estudios científicos con los principales centros de investigación que tienen como objetivo detectar los principales beneficios que posee el aceite de orujo de oliva para los consumidores", explica Alicia Vives, directora general de ORIVA. "Mediante la investigación científica, pretendemos derribar mitos, respaldar la calidad de uno de los mejores aceites del mundo y conocer nuevos procesos de innovación que permitan potenciar la producción, distribución y su consumo", señala Vives.

En este camino de poner en valor el producto, ORIVA se ha acompañado de entidades como al Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, para realizar estudios que ahonden en los beneficios saludables de los componentes de este aceite y sus cualidades para la cocina, sobre todo en frituras. Especialmente interesantes pueden resultar las conclusiones que se esperan de la investigación sobre la reducción del riesgo de desarrollo y progresión de alzhéimer en relación con su consumo. Igualmente, junto a la Federación Española de Hostelería, FEHR, la Interprofesional ha emprendido la misión de extender el uso del aceite de orujo de oliva en Horeca, dado su excelente rendimiento en cocina.

Ejemplo de economía circular

El sector orujero aprovecha íntegramente la materia sobrante de las almazaras, tras la extracción del aceite de oliva. Hay que tener en cuenta que de la aceituna unicamente se destina el 20% para hacer aceite de oliva; el 80% restante son residuos que el sector orujero valoriza haciendo un aprovechamiento integral del alperujo u orujo graso húmedo -compuesto de agua, piel, hueso y restos de aceite que resulta de la molturación de la aceituna-. Según datos de la AICA, valorados por ANEO, en la campaña 2016/2017 se transformaron 6,4 millones de toneladas de alperujo en compuestos de valor, en lo que es un claro ejemplo de economía circular.

Gracias a procesos industriales de secado, extracción y refinado, el alperujo permite distintos aprovechamientos. La mayor parte, un 70% se transforma en vapor de agua. Un 2% se convierte en aceite de orujo crudo que en las refinadoras pasa a ser orujo de oliva; y un 30% da lugar a biomasa, capaz de generar energía térmica y eléctrica, usada tanto para el autoconsumo de la propia industria como para su comercialización. También se extraen compost, grasas y pastas de refinería para alimentación animal, la industria cosmética y farmacéutica.

A este aprovechamiento 100% de la aceituna se suma el que el sector orujero asume el reciclado de las aguas vegetales de las almazaras de los aceites de oliva, altamente contaminantes. Por todo ello, Joaquín López, director general de la Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo de Oliva, ANEO, incide en que el valor medioambiental de la actividad orujera "es diferencial y muestra del carácter pionero del sector al apostar por un modelo productivo más inteligente, sostenible e integrador". Un valor que ha sido certificado por normas internacionales como la ISO 14001.