El consumo de cordero y lechal comienza a frenar su caída libre en España tal y como demuestran los últimos datos del panel de consumo del Magrama que sitúan el consumo de 2014 en 1,79 kilos per cápita, esto es, un 0,14% menos respecto a 2013. Un descenso menor al registrado años atrás, en los que la caída llegó a superar el 50% durante el periodo de 2007 a 2014. El programa europeo para aumentar el consumo de esta carne, impulsado por Interovic, ha comenzado este año 2015 y se prolongará hasta 2018.

El objetivo propuesto por esta campaña de tres años es aumentar el consumo un 5% gracias a las acciones que se están desarrollando por todo el país y que van mucho más allá de la Publicidad y la Promoción, al basar su columna vertebral en una auténtica revolución en la imagen de producto, en su modo de presentarlo y consumirlo. Esto se está llevando a cabo a través de la introducción gradual en los canales de comercialización de nuevos cortes, más pequeños y versátiles, y fáciles de cocinar. Modificando las tendencias de consumo se pretende que, en 2018, el 20% del cordero y lechal comercializado corresponda a estas nuevas presentaciones y por parte de un público más joven y extendiéndolo a familias de uno y dos miembros.

Tradicionalmente el consumo de cordero y lechal en España se ha realizado en festividades y celebraciones y de forma grupal (familias y grupos de amigos), marcándose como reto fundamental esta campaña extenderlo a lo largo de la semana, esto es, que el cordero pase a formar parte del menú diario de los españoles y una carne habitual en la cesta de la compra. Retos que Interovic es consciente que alcanzará en el medio y largo plazo, "de ahí que el objetivo marcado en esta dirección sea que en menos de diez años se comercialice el 40% de la carne de cordero y lechal a partir de los nuevos cortes y que más del 50% de los consumidores sean menores de 55 años", afirma Tomás Rodríguez, coordinador de la Interprofesional.

El programa europeo para promocionar el consumo de la carne de cordero y lechal en España cuenta con un presupuesto de 4 millones de euros cofinanciados por la UE (50% y dos millones de euros), el Gobierno de España, a través del Magrama (25% y un millón de euros) y el propio sector (25% y un millón de euros). Se desarrolla desde febrero de este año y se extenderá hasta febrero de 2018. Su presupuesto anual es de 1,3 millones de euros.