El grupo lácteo vasco Iparlat, participado por ganaderos vascos y cántabros, varias entidades financieras y el Gobierno de Euskadi, cerró el pasado año con un beneficio consolidado de 1,7 millones de euros ( 285 millones de pesetas), dejando atrás varios ejercicios de pérdidas y tras desembolsar 33 millones de euros (unos 5.500 millones de pesetas) en su reestructuración. La compañía vasca ha realizado una inyección de capital en los últimos años para hacer frente al cierre de plantas y a unas pérdidas históricas, como las registradas en 1999 de 1.400 millones de pesetas. Una evolución, que ha invertido su tendencia en el pasado ejercicio, en el que la compañía obtuvo una facturación de 180,3 millones de euros (30.000 millones de pesetas). A partir de ahora, cerrada esa etapa de ajuste y pérdidas, tal y como asegura su consejero delegado, José Manuel Goikoetxea, “Iparlat se centrará en crecer y aumentar su presencia a nuevos mercados, para diversificar su gama”.

En este sentido la firma láctea, con sede en Urnieta (Guipúzcua), ha suscrito un acuerdo tecnológico y comercial con la empresa suiza Emmi y con la finlandesa Valio, en virtud del cual lanzará al mercado español, con la marca Kaiku, una gama de productos lácteos biológicos de nueva generación, encuadrados en la categoría de funcionales.