El Consejo de Administración de Deoleo, que se celebró el pasado viernes 13 de junio, ha nombrado a José María Vilas como presidente, con el consenso de los accionistas mayoritarios. Ello tras la dimisión del anterior presidente de la compañía, Oscar Fanjul, una vez finalizada con éxito las operaciones de restructuración financiera y de cambio de control de la misma.

La Junta de Accionistas de Deoleo ha aprobado también la gestión y las cuentas de 2013 y el traslado de la sede social a Córdoba. En este sentido, los accionistas han dado el visto bueno a una reducción del valor nominal de las acciones en 0,12 euros por acción, con lo que cada acción pasará a tener un valor nominal de 0,38 euros, lo que conlleva una reducción del capital social de 138,6 millones de eurosmediante la compensación de resultados negativos de ejercicios anteriores y dotando reservas indisponibles, lo cual no tiene efecto alguno en los fondos de la compañía.

Además, los accionistas de Deoleo han aprobado la modificación de los estatutos sociales de la compañía con el fin de que determinadas decisiones relevantes de la junta general y del consejo de administración estén sujetas a una mayoría reforzada del 60%. Por otra parte, se ha acordado fijar en 14 el número de miembros del Consejo de Administración. Y, por último, los accionistas han ratificado la decisión de la compañía de trasladar su domicilio social a Córdoba, por razones de oportunidad y negocio.

Del mismo modo, los accionistas han aprobado las cuentas anuales del año 2013, en el que se registró un beneficio neto de 20 millones de euros frente a las pérdidas de 245,6 millones del ejercicio anterior. Las ventas de 2013 alcanzaron los 813 millones de euros, un 1,9% por debajo de la facturación del año precedente, mientras que el EBITDA fue de 80,1 millones, un 9,2% menos.

Aun así, el margen de EBITDA sobre ventas se situó en el 10%, lo que refleja la recuperación de la rentabilidad a pesar de un primer semestre del año muy complicado por la volatilidad del precio de la materia prima, que, unido a la crisis económica en esos mercados, motivó una notable caída del consumo en España e Italia, fundamentalmente.