La Comisión Europea está estudiando la posibilidad de prohibir la utilización de grasas de origen bovino en la elaboración de determinados alimentos, como la confitería o los helados, así como en el sector de cosméticos y productos farmacéuticos, ante los interrogantes surgidos sobre su seguridad. Bruselas tiene dudas de que se respeten las normas comunitarias para su tratamiento y apliquen las medidas necesarias para evitar riesgos de contagio de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB). El comisario europeo de Salud y Protección del Consumidor, David Byrne, ha anunciado que propondrá que se refuercen las medidas de seguridad que se aplican a estas grasas destinadas a la elaboración de productos alimentarios o de cuidado personal y cosméticos.