La inflación cerró 2015 en el 0%, pero no ocurrió lo mismo con los precios de la alimentación. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado viernes, la tasa de variación interanual de los precios de la alimentación se mantuvo en el 1,7% en diciembre. Esta estabilidad se deriva de una ligera aceleración de la alimentación no elaborada, una décima hasta el 2,5%, y de la no variación de la alimentación elaborada, apuntan desde el INE.

En el caso de la alimentación fresca, la ligera aceleración respondió a las frutas frescas y el pescado fresco y congelado, parcialmente compensados por las carnes de ovino y pollo y por la moderación en la partida de legumbres y hortalizas frescas (2%, frente al 4,4% del mes anterior). Por su parte, la tasa anual de alimentación elaborada, bebidas y tabaco se mantuvo en el 1,4% por quinto mes consecutivo. Aceites y grasas continúa siendo la partida más inflacionista de este grupo, con un incremento interanual del 23,6%, si bien esta tasa se ha moderado en los últimos meses.

Por su parte, la inflación subyacente (que excluye los elementos más volátiles del IPC, como la alimentación fresca y energía) se moderó en diciembre una décima, hasta el 0,9%, y su tasa media anual se situó en el 0,6% en 2015, frente al 0,0% del año anterior. El ligero descenso en diciembre se explica por los precios de los BINE (Bienes Industriales no Energéticos), cuya tasa anual disminuyó una décima, hasta el 0,6%. La inflación de servicios se mantuvo en el 1% y la de alimentación elaborada en el 1,4%.

La desaceleración de los BINE fue debida, a su vez, a la moderación en el vestido y calzado, cuya tasa anual se redujo un décima, hasta el 0,5%, interrumpiendo la evolución alcista que mostraba desde la primavera de 2015. Esto puede responder a un mayor adelanto de las primeras rebajas de invierno que en el pasado ejercicio. Dentro de servicios, destaca la moderación de dos décimas en la partida turismo y hostelería, generada a su vez por el comportamiento de los precios de los viajes organizados, que se desaceleran 1,2 puntos, hasta el 2,8%.

En términos intermensuales, el IPC general disminuyó un 0,3% en diciembre y el subyacente se mantuvo estable. La caída del índice general se explica por un descenso de los precios de los productos energéticos del 2,2%, debido a los combustibles y carburantes, y de los BINE, especialmente de la rúbrica de vestido y calzado, que anota un descenso del 2%, por el adelanto de las rebajas de invierno. También ha contribuido a esta caída del Índice General el ligero descenso de la alimentación no elaborada (-0,1%), especialmente de las partidas de frutas frescas (-2,9%) y legumbres y hortalizas frescas (-1,4%).

La tasa interanual del IPC aumentó en diciembre en todas las Comunidades Autónomas, situándose en valores positivos en Illes Balears, Cataluña, País Vasco (0,3% en las tres), Comunidad Valenciana (0,2%) y La Rioja (0,1%). En la Comunidad de Madrid y Andalucía la inflación fue nula y en el resto se registraron tasas negativas. Por otro lado, la tasa anual del IPC a impuestos constantes se situó en diciembre en el 0%, igual que la del IPC General.