Aral Digital.- Osborne ha cerrado el ejercicio 2009 con unas ventas netas de 247 millones de euros, frente a los 270 millones del año anterior (-8,5%), mientras que el Ebitda ha sumado 37 millones de euros, dos millones más que en 2008. Estas cifras representan un incremento del beneficio de operaciones de un 6,5% respecto de 2008.

La aportación a los resultados de cada una de las líneas de negocio de la compañía fue la siguiente: las bebidas espirituosas concentraron el 39%, mientras los jamones y productos derivados del cerdo ibérico representaron el 25%, las aguas minerales y zumos el 26% y los vinos el 10%.

Tomás Osborne, presidente de Osborne, se ha mostrado “muy contento con la capacidad que hemos demostrado para gestionar nuestros distintos negocios en circunstancias complicadas de mercado”. El responsable del grupo ha apuntado además que “lo más meritorio no es haberlo conseguido en un año puntual, pues ya el año anterior logramos prácticamente igualar el resultado de 2007. Por tanto, estamos superando bien todo este ciclo de recesión de la economía. La clave está, sin duda, en la fortaleza de nuestras marcas y la diversificación de nuestro negocio”.

Las perspectivas que tiene Osborne para el ejercicio actual “son optimistas, dentro de un contexto de crisis económica de descenso generalizado del consumo y de incertidumbre”. Los ejes de la compañía en 2010 “serán la internacionalización de todos los negocios, la innovación, la defensa del posicionamiento premium de las marcas, y la captura de sinergias comerciales entre las distintas unidades de negocio”.

Asimismo, Osborne se muestra “abierta a movimientos corporativos que refuercen la estrategia de los últimos años, tanto mediante adquisiciones como a través de alianzas que impulsen la presencia de la compañía en sus mercados actuales y favorezcan su penetración en otros nuevos”.