Pascual obtiene el certificado “Residuo Cero” de AENOR en todos sus centros de producción y distribución, oficinas centrales y división inmobiliaria. El alcance del proyecto engloba a toda la compañía y actividades, concretamente 32 centros que de forma conjunta han conseguido un 93.3% de valorización. En total, más de 11.100 toneladas valorizadas frente a las casi 12.000 toneladas de residuos generados

El sello va desde sus 6 plantas productivas, pasando por la logística, el almacenamiento y la distribución en sus delegaciones comerciales, hasta la actividad de la sede de la compañía en Madrid y La Quinta Grupo Inmobiliario, en Benahavís (Málaga).

 La certificación de de AENOR implica valorizar y documentar la trazabilidad de más del 90% de los residuos desde el centro de producción hasta el destino final. De esta forma, Pascual asegura una segunda vida útil de los residuos en modo de reciclaje, reutilización o valorización energética, evitando de este modo su almacenamiento en el vertedero y los consiguientes riesgos de contaminación de suelos, aguas, emisiones de gases a la atmósfera, etc.

 En el caso de Pascual, destacan valorizaciones como las de los lodos generados en el proceso de depuración de las aguas; los cuales se utilizan como abono agrícola. La okara (cascarilla del haba de soja) se destina a la fabricación de piensos para alimentación animal y el plástico transparente (polietileno), el PET y el cartón se reciclan para poder reutilizarse en el ciclo productivo.

 Para Juan Jesús García Nieto, director de HSEQ-Calidad, Medio Ambiente y Prevención de Pascual, “esta certificación se engloba dentro de nuestro modelo de economía circular y gracias a este proyecto conseguimos afianzarnos en impulsar una correcta gestión de nuestros residuos, transformándolos en materias primas, con el propósito de reintroducirlas posteriormente en la cadena de valor”.

Inmaculada García Garrandes, directora Sede Castilla y León de AENOR, explica que “este certificado está en línea con las directrices de economía circular del Green Deal y permite poner en valor el esfuerzo realizado por Pascual en la minimización y valorización de las fracciones de los residuos generados en cada uno de sus centros, priorizando la reutilización, reciclado y valorización energética con recuperación de energía y evitando, de esta manera, el depósito en vertedero. Un hecho que redunda, también, en una mejora de los costes en la gestión de los residuos”.

El compromiso de Pascual

Esta certificación supone un paso más en la estrategia de sostenibilidad de Pascual, que recientemente ha presentado los resultados de su plan medioambiental 2015-2020. En estos últimos cinco años la reducción de emisiones de CO2 ha llegado al 25,42%, la del consumo eléctrico al 22,9% y la de agua un 24,2%. Además, todas las botellas de Bezoya estarán fabricadas con plástico 100% reciclado (rPet) este año 2021. Además, a finales de 2020, AECOC otorgó a Pascual su primera estrella Lean&Green por reducir sus emisiones en logística un 20% entre 2015 y 2019.

Pascual sigue trabajando para fortalecer su estrategia ambiental en los próximos tiempos y ya ha identificado las grandes líneas estratégicas con miras al año 2025. Aspectos como el cambio climático y la promoción de la economía circular seguirán teniendo un papel relevante. Las prácticas de ganadería y agricultura sostenible, la gestión del capital natural (energía, agua, biodiversidad...) no solo en las operaciones directas sino también a lo largo de la cadena de valor y la reducción del desperdicio alimentario serán igualmente otros elementos clave del nuevo ciclo ambiental de Pascual.