Las pipas de girasol son el snack preferido por los españoles para consumir durante todo el año, según el estudio “Consumo de pipas de girasol en España en 2021”, elaborado por el Instituto Bilendi para Pipas USA.

Los datos ponen de manifiesto que las pipas de girasol son parte de la cultura española, un producto muy arraigado que se consume de forma homogénea y transversal en todos los momentos del año. “El consumo de pipas de girasol en España forma parte de una tradición, es un elemento de disfrute y socialización que acaba creando una conexión muy especial entre los consumidores y sus momentos de felicidad”, afirma John Sandbakken, director de la Asociación Americana del Girasol.

España es uno de los mercados más importantes para los productores de semillas de girasol de los Estados Unidos y, como tal, recibe las pipas de girasol estadounidenses de mejor calidad. Las pipas de girasol cultivadas en diversos Estados como Dakota del Norte, Dakota del Sur o Kansas.

Preferencias de consumo

El atributo más valorado por los españoles a la hora de consumir pipas de girasol es su sabor (74,2%), seguido del hecho de que tenga un precio asequible (41,7%) y del tamaño de la pipa (39,1%). Los más jóvenes son los que más valoran el sabor y el precio asequible, mientras que las personas mayores de 40 años prefieren tener en cuenta el tamaño de la pipa.

El 79,7% de la población española prefiere consumir las semillas de girasol como aperitivo y con cáscara, frente al 23,2% que las prefieren disfrutar ya peladas. Además, las versiones favoritas son las saladas (57,7%), ya sea con aguasal (29%) o naturales con sal (28,7%), seguido de las tostadas (17,1%).

Adicionalmente, cabe destacar que la opción favorita de compra de pipas de girasol es en supermercados con un 86,8%, seguida de los que prefieren comprarlas en tiendas de frutos secos o quioscos (36%) y el formato más escogido en cuanto tamaño de la bolsa es el mediano (62,2%).

El estudio muestra que el consumidor de pipas de girasol está muy concienciado con el cuidado de su entorno. Así el 93,9% de los encuestados afirman no tirar las cáscaras al suelo, si no buscar algún recipiente para poder dejarlas y el 46,7% o llevar una bolsa para poder guardarlas y no arrojarlas al suelo (46,7%). De este modo, los jóvenes de 16 a 29 años son los que más optan por llevar una bolsa para las cáscaras y los mayores de 30 años buscan una basura para poder dejarlas.