La evolución del sector avícola catalán durante el año 2019 ha sido desigual para los subsectores de la carne de ave y los huevos. El sector de producción de huevos mantiene la estabilidad en 2019 y cierra un buen año mientras que los productores de carne de ave sufren la inestabilidad de los precios y los pequeños productores obtienen resultados negativos con el pollo amarillo.

Cataluña es la cuarta comunidad autónoma con mayor producción de huevos de gallina (11% del total), después de Castilla-La Mancha, Castilla y León, y Aragón

Según los datos de la Federación Avícola Catalana, (FAC), para el sector de producción de huevos "ha sido un año bastante positivo, en el que no se ha dado ningún elemento intrínseco o externo que haya afectado significativamente a la actividad". En consecuencia, tanto la producción como los precios han mantenido la estabilidad lograda en 2018. El sector continúa su proceso de diversificación de los sistemas de cría, sustituyendo la jaula por la cría en el suelo o por el sistema con salida al aire libre. Los sistemas llamados alternativos van ganando peso de forma sostenida, aunque su cuota es todavía reducida (un 4% en 2018 para los huevos camperos y un 2,1% para los ecológicos).

Cataluña es la primera comunidad autónoma de España productora de carne de ave.  En 2018 produjo 390,3 miles de toneladas de carne de ave (el 79% era pollo y el 17% pavo)

Los productores de carne de ave, a diferencia del sector del huevo, han tenido que hacer frente a una fuerte oscilación en los precios durante el 2019, que han sido malos sobre todo para el pollo amarillo. Desde la Federación señalan que los precios fueron excepcionalmente bajos a primeros de año, se recuperaron en primavera y volvieron a caer fuertemente al inicio del verano para recuperarse de nuevo y alcanzar niveles más ventajosos entre octubre y diciembre. Sin embargo, los costes de los piensos se han mantenido estables y relativamente bajos y el balance del año ha sido menos malo para el pollo blanco que para el amarillo.

Las fuertes caídas de los precios han afectado especialmente a las empresas integradoras de dimensión pequeña, que han tenido resultados negativos en la producción de pollo amarillo. Las integradoras de gran tamaño han obtenido mejores resultados al ser menos vulnerables a las variaciones en los precios. Esto se debe a que trabajan con precios fijados con antelación y sus costes son más ajustados, así como al efecto de la economía de escala.

Consumo de los productos avícolas

En cuanto al consumo de los productos avícolas, a falta de datos consolidados de los últimos meses del 2019, todo parece indicar que en los hogares catalanes el consumo de huevos habrá continuado el crecimiento de los últimos años, entre el 2017 y el 2018 el consumo de huevos per cápita creció un 6,5% en Cataluña. El consumo de carne fresca de aves de corral en los hogares mantiene la tendencia a la disminución, compartida por el resto de carnes frescas, el consumo per cápita de aves se redujo un 3,7% en 2018, aunque la carne de ave sigue siendo la más consumida por los catalanes y representa un 40,3% del consumo total de carne fresca en los hogares.

La situación del mercado mundial de la carne de cerdo causará un incremento en el consumo y la producción de aves de corral

La evolución del sector avícola en los próximos años se verá influenciada por la situación del mercado mundial de la carne de cerdo, que sufre los efectos de la peste porcina africana (PPA), y que previsiblemente causará un incremento en el consumo y la producción de aves de corral.

La sostenibilidad es precisamente uno de los puntales del desarrollo del sector avícola en el futuro próximo. “Continuaremos trabajando para prestigiar el trabajo de todo un conjunto de profesionales que desde diferentes ámbitos de experiencia hacen posible obtener unos productos de alta calidad con procesos sostenibles y cuidadosos con la sanidad y el bienestar animal”, según señala el presidente de la Federación Avícola Catalana, Joan Anton Rafecas. “Y seguiremos divulgando entre los consumidores los valores nutricionales de nuestros productos y su papel primordial en el conjunto de una dieta equilibrada y defendiendo la tradición culinaria ligada a unos productos de proximidad que forman parte indisoluble de nuestra cultura”.