Las cadenas de suministro del sector de la alimentación están en constante evolución para hacer frente a los retos internacionales y satisfacer las demandas de los clientes, lo que incrementa como nunca antes la dificultad para gestionar sus componentes y participantes. Y es bien sabido que complejidad es sinónimo de vulnerabilidad. Por ello, Michael Bromme, EVP Global Customer Development de Trace One, explica las tres vulnerabilidades principales de la cadena de suministro actual identificadas por la compañía.

La primera de éstas es la fragmentación de la comunicación. La mayoría de los actores clave no conoce a todas las entidades que participan en sus cadenas de suministro. Puede que conozcan a los vendedores con los que trabajan directamente, pero no saben cuál es el siguiente eslabón de la cadena y no tienen ni idea de si cumple o no las normas del sector. La vulnerabilidad más importante a la que se enfrentan las cadenas de suministro actuales es la falta de transparencia o visibilidad del sistema completo y de la documentación asociada.

La segunda son los tiempos de respuesta prolongados. Si los gestores de la cadena de suministro no saben qué está pasando dentro y fuera de su organización, les resultará casi imposible reducir riesgos y solucionar los problemas potenciales. Los distribuidores que tienen toda la información sobre su cadena de suministro pueden reaccionar en cuestión de segundos.

Pero en la práctica la mayoría tarda días, o incluso semanas en identificar un problema, alertar a sus socios y hacer públicos los datos pertinentes. Estos retrasos pueden agrandar el problema y menoscabar la confianza del cliente. La única forma de garantizar la seguridad de la cadena de suministro es intercambiar información libremente y contar con protocolos para situaciones no deseadas.

La tercera vulnerabilidad es el acceso a la información mediante sistemas móviles y redes sociales. Los consumidores demandan cada vez más información sobre los productos y muchas marcas y distribuidores ponen al alcance de la mano estos datos mediante códigos QR y aplicaciones. De hecho, la tecnología móvil se ha convertido en una extensión de la etiqueta del producto: los consumidores esperan poder acceder a datos adicionales y expresar su opinión en las redes sociales.