Trace One, ante la creciente necesidad de controlar adecuadamente la cadena de suministro por parte de todos los actores del sector agroalimentario, propone al sector un código de buenas prácticas basado en diez puntos para aportar una mayor seguridad y calidad a los productos. Los beneficios se apreciarán en cada una de las etapas de la cadena alimentaria.

Estos puntos son anticipar la volatilidad de los costes de las materias primas; optimizar la eficacia operativa de los equipos agilizando la información; establecer estándares de fabricación para una mejor gestión de la producción; controlar la cadena de suministro en su origen para aportar mayor seguridad al consumidor; establecer estándares de calidad homogéneos para el conjunto de los proveedores; puesta en práctica de un sistema de gestión documental; optimizar la gestión de crisis; anticipar los cambios en la reglamentación gracias a una información centralizada y compartida; fidelizar a los proveedores; y mejorar la productividad de la industria. 

Según Christophe Heurtevent, vicepresidente senior EMEA de Trace One "la puesta en marcha de buenas prácticas para responder a los retos del control de la cadena de suministro, a las preocupaciones de los consumidores y a otras problemáticas no puede concebirse sin herramientas dedicadas". Añade que "esta solución debe privilegiar los valores de colaboración, de estandarización, de simplicidad de uso y de despliegue y de reutilización de los datos además de integrar los principios de base de gestión documental y de las problemáticas comerciales, técnicas y de confidencialidad".