Coca-Cola es un motor para el desarrollo económico de España, con una contribución total a la economía española de 6.315 millones de euros, lo cual supone un 0,57% del PIB, siendo la contribución directa a la economía nacional de 625 millones de euros. Así se recoge en el Estudio de Impacto socioeconómico de la actividad de la compañía en España.

Este informe ofrece datos sobre la contribución de Coca-Cola a través de toda la cadena de valor: desde el punto de vista económico, pasando por los puestos de trabajo que genera, tanto directos como indirectos, su efecto en el medio ambiente y su compromiso con la sociedad, la cultura y la educación del país.

La actividad de la compañía favorece el empleo de un total de 88.600 personas (0,48% de la población activa)

Según el estudio, el impacto sobre el empleo, beneficia a amplios sectores de la sociedad española. Coca-Cola emplea directamente a 4.500 personas, cifra a la que hay que sumar un impacto indirecto en otros 84.100 empleos (a través de su red de proveedores, distribuidores así como de comercios y establecimientos Horeca). La suma de ambas cifras de empleo representa el 0,48% de la población activa, o lo que es lo mismo, que 1 de cada 200 empleos en España están relacionados con la actividad de Coca-Cola. Así, cada puesto de trabajo directo en Coca-Cola posibilita 19 empleos en otros sectores.

La consultora Steward Redqueen, encargada de la elaboración del informe, ha analizado los datos financieros y no financieros de Coca-Cola en 2016, así como la actividad de las oficinas y las siete plantas de embotellado con las que cuenta en España. Toda esta información evidencia el efecto multiplicador que tienen las actividades de Coca-Cola en España sobre diferentes sectores.

La mayor parte del gasto de los consumidores españoles en bebidas de Coca-Cola repercute en la actividad económica del país

Uno de los aspectos que destaca el informe es que la mayor parte del gasto de los consumidores españoles en bebidas de Coca-Cola repercute en la actividad económica del país. Así, los consumidores españoles gastaron cerca de 7.700 millones de euros en bebidas de las marcas de Coca-Cola. El canal Horeca y los establecimientos minoristas son los grandes beneficiados, ya que recibieron el 55% de esta cifra. Además, por cada euro gastado por los consumidores españoles, 82 céntimos permanecieron en el país en forma de ingresos en los hogares, las empresas locales y el Estado.

Con casi 65 años de historia en España, Coca-Cola ha estado siempre cerca de las comunidades locales contribuyendo al desarrollo social, de hecho tanto su red de producción, logística, comercial y de distribución le permiten tener una gran capilaridad para atender a todo el territorio español. Asimismo, una parte importante de su amplia red de proveedores son españoles o tiene plantas en el país.

Además de todo ello, tiene una importante presencia en la propia sociedad a lo largo y ancho de todo el territorio. En 2016, realizó una inversión de 8,9 millones de euros en 15.000 proyectos y eventos medioambientales, sociales, culturales y deportivos, en los que participaron 8,7 millones de personas, un 19% de la población.

Otro de los aspectos que destaca el estudio es el impacto de la actividad en el medio ambiente. Coca-Cola en España impulsa proyectos y acciones para reducir su huella ambiental en cuatro áreas clave: envases, agua, clima y cadena de suministro sostenible. Sus envases son 100% reciclables y trabaja para devolver al entorno el equivalente a toda el agua que contienen sus bebidas a través de siete proyectos en espacios naturales; en 2016 devolvió a la naturaleza 3.000 millones de litros, lo que supone el 96% del agua que contienen sus bebidas.

Asimismo, realiza esfuerzos para luchar contra el cambio climático. En España, el 100% de la electricidad utilizada en las plantas y oficinas proviene de energías renovables y entre 2010 y 2016 ha reducido en un 70% su huella de carbono. En cuanto a cadena de suministro sostenible, ha adquirido el compromiso de que el 100% de sus principales ingredientes agrícolas y materias primas provengan de recursos sostenibles.