Calidad Pascual ha presentado su Informe de Gestión y Negocio Responsable 2018. La compañía alcanzó en el año pasado una facturación de 695 millones de euros, un 3% más que en el mismo periodo del año anterior. Además,  registrado un beneficio antes de impuestos de 26,9 millones de euros. Esto les ha permitido embarcarse en iniciativas que apuesten por unos productos más saludables y un entorno más limpio. 

La empresa se ha embarcado en una iniciativa para reducir los azúcares en sus productos. Así, los batidos de Pascual presentan un 24% menos de azúcares añadidos, los yogures también han reducido un 14% y las bebidas vegetales un 8% su contenido en azúcares añadidos. 

Pascual ha apostado por el cultivo 100% local para contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Además, en 2018 la empresa obtuvo el sello de Bienestar Animal otorgado por Aenor, la única certificación en España que puede avalar los requisitos establecidos en Welfare Quality, garantizando una auditoría en todas las fases de producción y la información y transparencia al consumidor.

En materia medioambiental, Pascual ha reducido desde 2015 un 16,41% el consumo eléctrico y un 11,85% el consumo de agua. Actualmente el 25% del PET de los envases de Bezoya es reciclado, y el 100% de los envases son reciclables o reutilizables. En 2018 también esta marca apostó por un nuevo envase en brik 100% reciclable. 

La compañía inscribió también su huella de carbono en el registro de la Oficina España de Cambio Climático del Ministerio y ya utiliza un 98% de su energía proveniente de fuentes renovables y ha evitado la emisión a la atmósfera de 980 toneladas de CO2 de forma directa y 1.085 toneladas de forma indirecta fruto de su apuesta por la movilidad sostenible.