Sólo el 17% de los europeos declara que el consumo local es un tema que no les interesa. Esta indiferencia es mayor en el Reino Unido (28%); sin embargo, esta actitud es totalmente contraria en Portugal e Italia (8% y 10% respectivamente). Sensibles al consumo local, casi una cuarta parte de los europeos lo ven como un motivo para el consumo concreto de determinados productos. El caso de España es particularmente singular, ya que la mitad de los consumidores encuestados optan, en la alimentación por ejemplo, por los productos locales.

La mitad de los encuestados optan por productos locales

 

Estas son algunas de las de las conclusiones del Observatorio Cetelem Consumo Europa 2019, dado hoy a conocer, que analiza las distintas tendencias y sensibilidades en el ámbito del consumo en diecisiete países europeos. La presentación corrió a cargo de Liliana Marsán, responsable de El Observatorio Cetelem, y Joaquín Mouriz, director de Marca, Comunicación y Calidad de BNP Paribas Personal Finance en España.

Según recoge el Observatorio Cetelem Consumo Europa 2019, el 94% de los europeos encuestados cree que la fabricación en su país (local) es una garantía, y el 93% también lo cree si es, además, regional. El origen europeo recibe el 75% de las opiniones positivas frente al 61% de las realizadas respecto a Estados Unidos. Muy por detrás, las manufacturas de Corea del Sur y China generan poca confianza, con solo el 39% y el 26% de opiniones positivas.

Mientras que los habitantes de la península ibérica son particularmente proeuropeos (91% de Portugal y 85% de España), los rumanos, portugueses y británicos sienten predilección por los productos estadounidenses (79%, 74% y 73%). Mirando al norte del continente, en Noruega y el Reino Unido, los productos asiáticos recibieron las calificaciones más altas.

La alimentación es la clara aventajada del consumo local

 

Los consumidores europeos esgrimen dos argumentos fundamentales para apoyar la "compra local". Destaca que la mitad de los encuestados cree que esta es una forma de defender la economía. Los portugueses y los búlgaros son los que más lo piensan (64% y 60%); mientras que los daneses y suecos (y también los franceses), son un poco menos sensibles a esta circunstancia. El 43% también piensa que consumir localmente es una buena manera de defender el empleo. Los portugueses son, con mucho, los más comprometidos (63%). En Alemania y Dinamarca, este tema recibe menos interés.

La calidad de los productos locales y las garantías que estos ofrecen son enfatizadas también por los europeos (35% y 32%), en un consenso bastante general. En cuanto a la calidad, los búlgaros y los italianos son los que prestan más atención (43% y 42% respectivamente); mientras que los belgas se muestran más bien indiferentes (22%). En otro orden, preguntarse por el origen y la composición del producto tranquiliza a los consumidores - como dato significativo austriacos y húngaros (40%)-, mientras que los británicos, por ejemplo, le dan poca importancia.

Llama la atención que, a través de la afinidad hacia consumo local, muchos europeos ven una buena manera de cuidar el medio ambiente. El 42% comparte esta opinión. Pero detrás de este resultado, hay dos grupos de países con intenciones distintas y distantes. Por un lado, los países con una tradicional preocupación medioambiental, como es el caso de Suecia (61%), Alemania y Austria (55%) e Italia (47%). Por otro lado, los países de Europa del Este, donde el desarrollo económico aún no es sinónimo de respeto por el entorno. Así, por ejemplo, solo el 16% de los búlgaros y el 22% de los rumanos encuentran en el consumo local la oportunidad de hacer un gesto por el medio ambiente.

Escenarios

Para garantizar un futuro mejor, los europeos dan todo tipo de valoraciones a los diferentes actores involucrados en el consumo local, destacando la brecha en el compromiso entre individuos e instituciones. Cuanto más cerca están estos actores, más involucrados están. Y España destaca en este escenario.

Artesanos, asociaciones y ciudadanos-consumidores componen el trío de los más movilizados. El compromiso de los primeros (80% de media) es particularmente reconocido entre los consumidores de la península ibérica, mientras que en Dinamarca y Alemania la percepción es mucho menor. El trabajo de las asociaciones para un mayor consumo local (76%) es firme en España, Francia y Noruega, mientras que es menos bien recibido en la República Checa. Y el de los ciudadanos/consumidores (67%) tiene eco en Eslovaquia y Suecia; con Austria y Dinamarca que muestran menos énfasis. Un segundo grupo es el que asocia marcas de distribuidores y empresas, cuya movilización aún se considera superior al promedio (59% y 56%).

Precio y calidad mandan

Como se ha reflejado en distintas ocasiones en los Observatorios Cetelem de Consumo, los europeos son, ante todo, pragmáticos a la hora de comprar.

Cuando se les pregunta sobre sus criterios en cinco sectores principales de consumo (ropa, productos tecnológicos, alimentos, muebles y productos de higiene y belleza), el precio y la calidad son referentes indiscutibles. Hay un orden inmutable para estos dos criterios, los únicos que registran sistemáticamente (en promedio) más del 50% de las respuestas positivas.

La voluntad de consumir productos locales a menudo choca con el precio, un muro aún más alto que las fuertes restricciones económicas. Sin embargo, los europeos están dispuestos a pagar un poco más, siempre y cuando las autoridades públicas acompañen su desarrollo.