Según un nuevo informe publicado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo), los daños económicos y sociales provocados por el comercio de falsificaciones privan a los Gobiernos de ingresos y pueden servir de apoyo a formas graves de delincuencia, como el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales.

De hecho, el informe estima que los Gobiernos de toda la UE pierden hasta 15 mil millones de euros al año en total debido a la presencia de productos falsificados en el mercado, mediante la reducción de los impuestos directos e indirectos, así como de las cotizaciones sociales, que los fabricantes ilegales no pagan. Además, cada año se pierden en la UE hasta 19 mil millones de euros de ventas en el sector de los cosméticos y el cuidado personal, el sector del vino y las bebidas espirituosas, el sector farmacéutico y el sector de los juguetes y los juegos debido a la falsificación, según la estimación de la Euipo.

El 1,1 % de todos los productos falsificados en el comercio internacional vulnera los derechos de propiedad intelectual de empresas establecidas en España

La pérdida de ventas en el sector de los productos cosméticos y el cuidado personal, en particular, ha aumentado en más de 2,5 mil millones de euros desde que la Euipo publicó el último análisis en 2019, lo que supone el mayor incremento entre los sectores estudiados.

Aproximadamente, el 14,1 % de las ventas de productos cosméticos y de cuidado personal, unos 9,6 mil millones de euros, se pierde anualmente en el conjunto de la UE debido a la presencia de productos falsificados. En España, la cifra alcanza el 18,5%, lo que equivale a 1,15 mil millones de euros de pérdidas de ventas cada año, lo que supone un incremento de 309 millones de euros desde que se realizó la última estimación.

A nivel internacional, la investigación de la Euipo y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos pone de manifiesto que el 1,1 % de todos los productos falsificados en el comercio internacional incautados por las aduanas vulnera los derechos de propiedad intelectual de empresas establecidas en España. Además, los productos falsificados peligrosos que se registraron podían suponer un grave riesgo para los consumidores, y en su mayoría estaban destinados a niños y eran juguetes, artículos de puericultura o ropa infantil.

Tal y como explica Christian Archambeau, director ejecutivo de Euipo, “la falsificación no es un delito que no provoque víctimas. Los productos falsificados merman los ingresos por ventas de los negocios legítimos y privan a los Gobiernos de ingresos muy necesarios. Suponen riesgos claros para la salud y la seguridad de quienes los utilizan. Además, como muestra el trabajo conjunto que hemos llevado a cabo con Europol, los réditos aparejados a la falsificación también pueden servir de apoyo a la gran delincuencia organizada. Para abordar íntegramente estas cuestiones, es necesaria una acción internacional concertada a todos los niveles”.